José Francisco Gómez Hinojosa, vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)
Ex vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)

‘Magnifica humanitas’: no condena, solo alerta


Discreto, sin poses espectaculares, delicado pero firme, valiente y humilde al mismo tiempo, León XIV ha venido ocupando los principales espacios de la opinión pública en estas recientes semanas.



Del seis al 12 visitó España, con una respuesta impresionante, tanto de autoridades y organizaciones civiles, como de grupos eclesiales y de fieles y población en general. Nos hizo recordar los viajes de Juan Pablo II, aunque con menos gestos escenográficos y más contenidos teológicos y pastorales.

Fechada el 15 de mayo de este año -coincidiendo con el 135 aniversario de la ‘Rerum Novarum’ de León XIII-, pero presentada el 25 del mismo mes, nos regaló la encíclica ‘Magnifica humanitas’ (MH), sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Mucho se ha escrito ya sobre el texto, con comentarios positivos en su mayoría.

Yo quiero centrarme en solo un numeral del documento, el #100, que resume, en mi opinión, la apreciación completa, integral, hoy diríamos holística, del papa León XIV sobre la IA. Va: “En el uso personal, tres aspectos, en particular, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad, y la simulación de la comunicación humana”.

'Magnifica humanitas', primera encíclica de León XIV

‘Magnifica humanitas’, primera encíclica de León XIV. Foto: EFE

En primer lugar, la MH reconoce en la IA una velocidad y sencillez que facilitan el obtener información y elaboraciones complejas, contenidos mediáticos, diseños gráficos, y formas de asistencia concretas que simplifican la vida.

Por otra parte, alerta sobre la impresión de objetividad que estos sistemas pueden suscitar, haciéndonos olvidar que las respuestas y propuestas de las aplicaciones reflejan los moldes culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con sus virtudes y defectos.

Y en tercer sitio, la imitación artificial de una comunicación humana positiva, con palabras de consejo, empatía, amistad y hasta amor, puede resultar gratificante y hasta dar la impresión de estar frente a una relación con un auténtico sujeto personal.

En efecto. La IA nos facilita muchas cosas, pero puede entorpecer nuestra creatividad; mientras más acudamos a ella, más corremos el peligro de confiar absolutamente en sus datos; y, en especial para quienes se sienten solos, su compañía podrá parecer real pero, como dice Prevost Martínez en el mismo número: “La imitación artificial de la relación de cuidado o acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro“.

Pro-vocación

Y continuando con la MH, es muy interesante el aporte de laicas y laicos, personas consagradas y hasta clérigos de toda América Latina que, agrupados bajo el nombre de ‘Teología Latinoamericana. Volviendo al evangelio’, se pronuncian sobre diversos aspectos de la vida eclesial y social. Acaban de realizar un panel sobre la encíclica. Muy recomendable.