Hay reconocimientos que no agradan del todo a quien lo recibe. Por más y que sean ciertos, y haya méritos en el acreedor, no llenan las expectativas de quien se debería sentir honrado por ellos.
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Cuando me despedí de la comunidad a la que serví como párroco durante 14 años, en el emotivo mensaje al término de la misa, la coordinadora de la pastoral juvenil, compungida, dijo que los feligreses me admiraban y estaban orgullosos de mí. El ego se ensanchó y pensé: ¿será porque dividí el territorio parroquial en doce sectores, y celebrábamos en ellos eucaristías de barrio? ¿o por mi permanente atención a los enfermos? ¿acaso quizá por mis homilías, las misiones juveniles o el comedor para los pobres?
Nada de eso. Aclarando la garganta, sonrió cual ángel celestial y exclamó: “lo presumimos por todas partes porque… -ahí venía la caricia al corazón, y me preparé para recibirla- porque ¡a los 60 años fue capaz de correr su primer maratón!”. Un sonoro y prolongado aplauso fue la cereza en el pastel.
Pero hay premios que también demeritan, y el homenajeado preferiría no recibirlos. Imagino que eso le sucedió al papa León XIV, cuando fue calificado como un Rockstar por The New York Times, allá por el verano del año pasado, y se le reconoció como una de “Las personas con más estilo en lo que va del 2025”. Robert Francis Prevost Martinez fue incluido entre personalidades como Spike Lee, el super fanático de los Knicks de New York; la tenista Coco Gauff; Diana Ross, la cantante superestrella; el más valioso de la NBA en la temporada pasada, Shai Gilgeous-Alexander; y el rapero Kendrick Lamar, entre otros.
Pero resulta que, la semana pasada, el italiano Instituto Treccani otorgó a Prevost Martinez, actual Papa, el premio Persona del Año 2025, “por haber orientado su pontificado hacia valores fundamentales de la experiencia cristiana”.
El Instituto Treccani es la sede de la Enciclopedia Italiana, una prestigiosa editorial fundada en 1925 por Giovanni Treccani y Giovanni Gentile. Su objetivo inicial fue publicar la Enciclopedia Italiana de Ciencias, Letras y Artes, y actualmente se dedica a difundir la cultura italiana con eventos, publicaciones y presencia en redes sociales.
Comentan las crónicas del evento que el jurado dictaminador se definió en favor de León XIV porque él ha optado por matizar su imagen, reducir el estruendo, equilibrar posiciones ideológicas, y deslindarse de apelativos como derecha e izquierda.
Ya he comentado que la continuidad entre Bergoglio y Prevost Martínez está fuera de discusión… en los temas pastorales y teológicos más relevantes, aunque hay diferencias en las formas y la utilización de la simbología litúrgica.
Celebro el galardón otorgado a León XIV, ya por la seria institución que lo otorga, ya por los motivos de la presea. Qué bueno que se resaltan sus virtudes de sencillez, conciliación, preocupación por los pobres y llamados a la justicia, sobre todo en relación a los migrantes, y no que se le premie por ser el mejor vestido.
Pro-vocación
Podemos debatir si Nicolás Maduro es un dictador y usurpador, y que por fin deja el poder; o que los Estados Unidos quieren es quedarse con el petróleo de Venezuela -tiene las mayores reservas probadas del mundo, sobre Arabia Saudita e Irán-. Sin embargo, lo que está fuera de duda es la incapacidad de la ONU para cumplir con la misión asignada en 1945: mantener la paz y la seguridad internacionales, y que a los Estados Unidos su autoridad moral les importa un bledo. Donald Trump, como lo han hecho presidentes norteamericanos anteriores, se cree rey del mundo, y sus votantes súbditos.
