He seguido con atención, al menos en los últimos 50 años, las encíclicas, constituciones y exhortaciones apostólicas, homilías y libros de los Papas recientes, y no recuerdo otro documento que haya tenido el impacto que está generando la ‘Magnifica humanitas’ (en adelante MH), de Prevost-Martínez, León XIV.
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Sí, me enteré de que la Rerum Novarum (1891) de León XIII sorprendió porque la Iglesia se pronunciaba por vez primera sobre la cuestión social; de que la Divini Redemptoris (1937), de Pío XI, condenaba al comunismo ateo; de la decepción que causó la Humanae Vitae (1968), de Pablo VI, que se oponía a los métodos anticonceptivos; de la atención que pusieron los académicos a la Fides et Ratio (1998), de Juan Pablo II; de las reacciones contrastantes, favorables y críticas, a la Laudato Si (2015), de Francisco. Todas ellas fueron comentadas, analizadas por vaticanólogos y expertos en la fuente religiosa. Incluso, se estudiaron con atención en las diócesis y parroquias.
Pero me parece que este texto del Papa peruano-norteamericano, del pasado 25 de mayo -ya trascurrieron tres meses y sigue provocando el interés de propios y extraños, y no solo al interior de la Iglesia Católica, sino en amplias zonas de la aldea global- ha superado, y con mucho, a la acogida que recibieron otros escritos papales. Inclusive, son pocas o nulas las críticas que se ha ganado. Consultando con colegas, releyendo la encíclica, y husmeando en artículos de diferentes revistas, encuentro que serían siete las razones para tal positiva recepción. Van.
- Aborda un tema que está preocupando a toda la sociedad. No hay sector del tejido social que escape a la presencia, cada vez más omniabarcante, de la Inteligencia Artificial (IA). La economía, la política, el deporte, las artes y, en especial, la educación, se ven invadidas por un fenómeno que no parece detenerse. También las prácticas religiosas se han visto afectadas.
- Pone a la dignidad humana en el centro, no a la estadística. La MH invita a algo que ya había hecho el magisterio latinoamericano: descubrir el rostro de Dios en los seres humanos, sobre todo en los más pobres. Parodiando al evangelio, nos recuerda que la tecnología está al servicio de las personas, y no que las personas terminemos subordinadas y casi esclavizadas a ella.
- Actualiza la Enseñanza Social de la Iglesia. Desde la elección de su nombre, Prevost-Martínez demostró que quería estar en continuidad con León XIII, autor de la Rerum Novarum(1891). Si aquella quería responder a las ‘cosas nuevas’ que planteaba la revolución industrial, la MH intenta ofrecer criterios que ayuden a enfrentar la revolución digital que estamos viviendo, las nuevas ‘cosas nuevas’.
- Plantea problemáticas éticas que van más allá de la religión, como la concentración de datos en algunas firmas, el poder militar de la IA -por eso hay que “desarmarla”-, sus efectos sobre el empleo y las desigualdades, los sistemas de decisión opacos, las armas autónomas como los drones que protagonizan las actuales guerras, y las visiones transhumanistas y posthumanistas.
- Utiliza un lenguaje y unos temas muy actuales. La imagen de la ‘Torre de Babel’ tecnológica representa el peligro de la humanidad que busca la autosuficiencia y el poder sin Dios, lo cual termina en la deshumanización y división, y sirve para expresar una vez más la realidad de que nos conectamos con mayor frecuencia a los aparatos, y nos desconectamos de los seres humanos.
- No condena a la IA, aunque alerta sobre sus riesgos. En el #100 de la MH se reconocen la velocidad y sencillez de la IA, que facilitan el obtener información y elaboraciones complejas, contenidos mediáticos, diseños gráficos, y formas de asistencia concretas que simplifican la vida. Pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado, debilitando el juicio personal y la creatividad.
- Invita a no remplazar el encuentro interpersonal. Por más cálido que parezca, el ChatGpt no deja de ser una máquina programada por seres humanos. Escribí en nuestra revista la semana pasada: “Bienvenida, pues, la IA, como una ayuda útil para eficientar procesos; pero cuidado si ahoga nuestra creatividad y, sobre todo, si nos aleja del otro y del Otro en vez de acercarnos a él”.
A estas, y a algunas razones más, se debe el increíble encanto de la MH.
Pro-vocación
Y continuando con la MH. Este pasado miércoles compartí una mesa redonda en ‘Tetralemas’, programa de radio de la Comunidad Filosófica Monterrey, A.C., con los maestros Rafael Flores y José Luis Cisneros, bajo la coordinación de Félix López. ¿El tema?: obvio, la encíclica. Puede observarla y escucharla (y también criticarla) en este enlace.
