Conforme las actuales fuerzas del mal avanzan, se aclara el rostro del dilema al que se enfrenta la humanidad. La revolución autoritaria que sufrimos plantea que se trata de humanismo vs. nihilismo. Los tiranos, líderes y movimientos autoritarios que amenazan los Derechos Humanos y la democracia son nihilistas.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Expresan la impotencia y miedo de vivir en sociedades plurales de alta diversidad, en las que es necesario construir una institucionalidad capaz de hacer un discernimiento público complejo y crear espacios abiertos de reflexión personal y social. Ese es el reto en las sociedades complejas que requieren alta reflexividad: ¿cómo recrear lugares y procesos donde la gente común pueda profundizar o recrear con otros el sentido de la vida y de su vida? Recuperar sociedades humanistas exige espacios donde constituirnos personas humanistas.
Asambleas sinodales
Las diócesis harían un gran bien si promovieran, junto con otros, un modelo de espacios humanistas abiertos y plurales donde poder repensar con otros la vida concreta. Es preciso experimentar nuevas metodologías que tiendan puentes a todas las situaciones en que se hallan las personas de toda condición e ideas. No deberían ser espacios discursivos ni terapéuticos, sino vitalmente reflexivos, en los que haya silencio y contemplación, meditación y oración, celebración, signos y belleza, escucha e intimidad, así como experiencias de servicio a los más sufrientes. No solo en pequeños grupos, sino también en asambleas guiadas por la sinodalidad. Espacios donde compartir personas de distinto origen social, con especial presencia de quienes sufren exclusión.
La novedad misionera más transformadora hoy sería multiplicar estos espacios abiertos de revitalización humanista, donde la palabra de Dios conviviera con naturalidad con toda la pluralidad de voces humanistas.
