David Jasso
Secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

El legado del padre Benjamín Bravo


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“La Iglesia está en la ciudad, pero no se ha hecho urbana” [1] esta frase usada por los obispos mexicanos en su Proyecto Global de Pastoral 2031+2033, inspira su conciencia y la nuestra ante la necesidad de una verdadera Pastoral Urbana a lo largo y ancho del país.



El pasado 8 de febrero lamenté profundamente el fallecimiento del padre Benjamín Bravo, un sacerdote no solo para mí, sino para muchos: hermano, maestro, compañero de camino y consejero. Experto además en Pastoral Urbana y promotor incansable de la Iglesia en salida durante más de 35 años ayudando a muchos en México a encontrar a Dios que vive en las calles.

El legado de padre Benjamín me lleva hoy a escribir como testigo de su amor por la pastoral, por los barrios y por impulsar un modo de ser Iglesia, una “Iglesia que está en la ciudad, pero que no se ha hecho urbana”.

La población urbana en muchos de nuestros paises ha crecido de manera sorprendente en los últimos años. A ellas llegan todos los días personas de pequeñas comunidades y medianos pueblos por distintos motivos: por trabajo, por asegurar los estudios de sus hijos, por buscar mejores oportunidades y últimamente, por la violencia y la inseguridad.

Llegan a las grandes urbes buscando un mejor nivel de vida y un bienestar que no siempre logran alcanzar, sino por el contrario, un gran número de ellos llegan a engrosar cinturones de miseria en los grandes conglomerados de las ciudades, muchas veces perdiendo sus raíces, sin los servicios básicos necesarios en sus viviendas, expuestos a la explotación y al mal trato.

Dios-Trinidad, en las urbes latinoamericanas

Los obispos mexicanos en el número 81 del Proyecto Global de Pastoral dicen que “la Iglesia se ha visto rebasada para atender y acompañar a esta multitud desamparada” y citando al padre Benjamín continúan: “Podemos decir que la Iglesia está en la ciudad, pero no se ha hecho urbana, creemos que no se ha tenido la creatividad pastoral suficiente y necesaria para atender adecuadamente este doloroso fenómeno humano”.

En el Documento de Aparecida, que servirá de referencia para la celebración de la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, los obispos de nuestro continente mencionaron que “la fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también de sus dolores y sufrimientos” (DA 514).

Muy pronto, en el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) a manera de homenaje póstumo y como fruto del Encuentro Latinoamericano para obispos de la Pastoral Urbana del 2019, editaremos una publicación que recoge reflexiones sobre este importante desafío en el continente y en donde el padre Benjamín Bravo escribió dos artículos, uno titulado: “La Ciudad vive” y otro “El párroco urbano y las iglesia de casa”. En uno de ellos escribe: “Dios-Trinidad vive en las urbes latinoamericanas. Sus rastros más claros se encuentran, desde nuestro punto de vista, en las plurales ‘ciudades cultural-religiosas’. Una de estas ciudades es la ‘ciudad cristiana’, nuestra Iglesia, sin duda la huella más esplendorosa, pero no la única. El pluralismo religioso es ‘lugar’ de Dios. Es el topos no sólo de nuestra u-topía, sino, si se nos permite esta afirmación, de la U-topía de Dios. La teología latinoamericana, en adelante, debe reflexionar desde el pluralismo religioso”.

Aceptemos el reto que nos lanza el padre Benjamín, ahora desde la Gran Ciudad, la Jerusalén del cielo, y busquemos al Dios-Trinidad que vive en las urbes latinoamericanas.

Descansa en Paz, padre Benjamín Bravo.

 

[1] BENJAMÍN BRAVO, (21 de mayo de 2014), ‘El tejido eclesial y los tejidos urbanos, sociales, económicos, culturales y religiosos’. Congreso Internacional de la Pastoral en la Grandes Ciudades. Barcelona, España.

 

* El autor es también Secretario Técnico del Proyecto Global de Pastoral 2031+2033 de la Conferencia del Episcopado Mexicano