Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia y director del Instituto Universitario de la Familia, de la Universidad Pontificia Comillas

El itinerario religioso de Nick Cave: Coda


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En los nueve posts anteriores, hemos visto el origen de Nick Cave y seguido el papel de la religión en su evolución hasta 2019. En esta última entrega, vamos a recoger, escuchando sus recientes propias palabras.

Coda

En la web de Nick Cave –llamada ‘The Red Hand Files’, en alusión a la famosa canción de la roja mano vengadora de Dios-, el artista mantiene una relación amable y viva con quienes le escriben. En una respuesta a varias personas que le preguntaban sobre su religiosidad, escribió lo siguiente.

“He estado dando vueltas a la idea de Dios durante décadas. Ha sido un avance lento alrededor de la periferia de su Majestad, pluma en mano, tratando de escribir sobre el Dios vivo. Algunas veces, pienso, casi he tenido éxito. Cuanto más dispuesto estoy a abrir mi mente a lo desconocido, mi imaginación a lo imposible y mi corazón a la noción de lo divino, más llega Dios a hacerse presente. Pienso que obtenemos lo que estamos dispuestos a creer y que nuestra experiencia del mundo se extiende exactamente hasta los límites de nuestro interés y creencia. Tengo interés en las ideas de posibilidad e incertidumbre. La posibilidad, por su propia naturaleza, se extiende más allá de los hechos demostrables, y la incertidumbre nos impulsa hacia adelante. Trato de encontrarme con el mundo con una mente abierta y curiosa, insistiendo tan solo en la libertad de mirar más allá de lo que creemos saber.”

A continuación, sigue. “¿Dios existe? No tengo ninguna evidencia de ningún modo, pero no estoy seguro de que esa sea la pregunta correcta. Para mí, la pregunta es qué significa creer. La cuestión es que, contra mi mejor juicio, me resulta imposible no creer o, por lo menos, no participar en la investigación de tal cosa, que en cierto modo es lo mismo. Mi vida está dominada por idea de Dios, ya sea su presencia o su ausencia. Soy un creyente tanto en la presencia de Dios como en su ausencia. Creo en la investigación misma, más que en el resultado de dicha investigación. Como una extensión de esta creencia, raramente mis canciones son respuestas, sino preguntas.”



Añade seguidamente: “A fin de cuentas, con todo el respeto, no tengo estómago para el ateísmo y su insistencia en lo que conocemos. Lo siento un callejón sin salida para mí, que no ayuda y pésimo para el ejercicio de la escritura. Comparto muchos de los problemas que los ateos tienen sobre la religión: el dogma, el extremismo, la hipocresía, el concepto de revelación junto con los muchos horrores que lo acompañan. [Por otro lado,] estoy muy en desacuerdo con la certeza autosatisfecha que acompaña a la idea de que Dios no existe. Simplemente no está en mi naturaleza. Tengo, para bien o para mal, una predisposición al pensamiento perverso y contradictorio. Quizás sea una maldición, pero ese no saber es el motor creativo que impulsa todo lo que hago. Es posible que esté viviendo una ilusión, no lo sé, pero es útil y mejora enormemente mi vida, tanto en la creatividad como en el resto de cosas”.

Cave termina ese post con estas palabras: “Entonces, ¿creo en Dios? Bueno, actúo como lo hago, buscando mi mayor bien. ¿Dios existe? Puede ser, no sé. En este momento, Dios es un trabajo en progreso. Con amor, Nick”.

Nick Cave caminando hacia una de las puertas de la Catedral de la Ciudad de México, por la que entra un potente haz de luz.