Todavía hay muchas personas que piensan que la solidaridad y la economía son dos palabras incompatibles entre sí. Con frecuencia lo escuchamos: que la economía no puede ser humana, que las empresas son crueles, que el dinero no entiende de empatía, etc. Es verdad que el planteamiento economicista actual conlleva esta clase de economía poco humana, pero no es cierto que la economía tenga que ser necesariamente así. La economía, como todo en esta vida, se puede plantear de maneras muy distintas, no hay un único modo de vivirla.
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Desde el curso pasado hemos puesto en marcha un curso sencillo, para personas que quieran conocer de una manera fácil qué es una economía solidaria y cómo se puede concebir una economía en clave humanista. Se trata de un curso telemático, fácil de seguir, que puede aportar a quien se anime a hacerlo, no solo una idea sobre cómo se puede organizar este tipo de economía, sino también una serie de ejemplos que nos muestran cómo vivir la economía en clave solidaria no solo es una idea, sino que hay empresas e instituciones que lo hacen ya, tanto en nuestro país y como en otros lugares del mundo.
De hecho, la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) viene, desde hace más de un siglo, animando a cristianos y no cristianos a que una economía con rostro humano se desarrolle en un entorno en el que, desgraciadamente, esta no es la manera más habitual de plantear las cuestiones económicas. La DSI quiere que la organización social se construya orientada hacia el bien común y la economía no es una excepción. Tanto los objetivos generales de la sociedad, como las empresas e instituciones económicas, como nuestro estilo de vida pueden y deben orientarse en esta dirección. Cristianos de todo el mundo llevan muchos años intentándolo y consiguiéndolo.
Deshumanización
En este curso repasamos todos estos aspectos. Comenzando con el paradigma economicista en el que vivimos y los problemas que genera seguirlo (entre los que está, por supuesto, la deshumanización de lo económico). Definiremos lo que entendemos por economía solidaria para hablar después, de cómo esta se puede llevar adelante en nuestra vida, en las empresas, en las finanzas, en el trabajo y en el sector público. Se trata, en esencia, de un curso básico que ayuda a quien se acerca a él a saber que la economía solidaria no solo es posible, sino que ya hay personas e instituciones que ya hacen que sea una realidad entre nosotros.

