Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia y director del Instituto Universitario de la Familia, de la Universidad Pontificia Comillas

Diario del coronavirus 49: trauma Covid-19


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El sufrimiento interior personal que está padeciendo la población es muy intenso. Incluso aunque nos intentemos distraer y tener pensamientos positivos, los males de la pandemia son de tal calado que están creando un fuerte impacto en nuestro estado interior y va a crear un hondo trauma en la salud mental y en el espíritu. Ese trauma requiere cuidado y sanación. Además de una reconstrucción social, hace falta un profundo proceso de reconstrucción personal psicológico y espiritual.



Trauma tras las pandemias

El Desorden de Estrés Post-traumático (DEPT) es un riesgo que aparece también tras las experiencias de pandemia y confinamiento provocadas por emergencias sanitarias. Estudios realizados a población asiática y canadiense durante la pandemia del SARS (Cava, Fay, Beanlands et al., 2005; Reynolds, Garay, Deamond et al., 2008), han mostrado que los individuos que viven una cuarentena o tiene familiares que contraen el virus, tienen dos o tres veces más probabilidades de sufrir estrés post-traumático. El DEPT es cuatro veces más probable en niños que han sufrido cuarentena. El DEPT se hace más probable si las cuarentenas superan los diez días de confinamiento y son más frecuentes entre el personal sanitario o que ha estado atendiendo en diferentes servicios a las víctimas. Los efectos del trauma pueden prolongarse hasta tres años, como han demostrado los estudios, que han encontrado sanitarios con abusos de alcohol y sustancias debido a esa experiencia hasta esas fechas tan distantes. Se afirma que el 28% de los adultos que han sufrido cuarentena tienen suficientes síntomas como para que sufran dicho desorden (Douglas, 2020).

Más solos que nunca

Ya sabemos que en España entre un 12% y 20% de la población española encuestada ha sufrido un impacto psicológico severo que se ha manifestado en forma de preocupación, angustia, depresión o abulia (Ausín et al., 2020). Otras encuestas en el ámbito internacional constatan también dicha influencia y nos ayudan a profundizar.

IPSOS ha realizado una encuesta en Canadá (muestra representativa de 1006 casos mayores de 18 años, realizada entre el 3 y 7 de abril de 2020, entrevistados online) que muestra que el 54% de los canadienses reconocen que la distancia física los ha llevado a sentirse más solos o aislados: el 37% levemente y el 17% de un modo intenso. Aun así, el 93% de dichos encuestados en Canadá dicen sentirse cerca de familiares y amigos gracias a las tecnologías telemáticas (al 42% les ayudó levemente y al 51% fuertemente).

Los jóvenes, tanto en España como en Canadá son los que más están padeciendo esa soledad. En Canadá, tienen esos sentimientos de soledad el 68% de los jóvenes (18-34 años), comparados con los adultos de 35-54 años (58% de soledad) y el 40% de los mayores de 55 años. El 65% de los canadienses piensa que, tras la cuarentena, todas las cosas volverán a ser como antes (17% lo piensa firmemente y el 48% se inclina más bien a pensar que así será), mientras que el 35% piensa (6% fuertemente, 29% con menor seguridad) que aspectos como el trabajo o la vida social las cosas cambiarán y no se regresará al mundo de antes (IPSOS, 2020).

Alto impacto en la salud mental

Al explorar los sentimientos, la salud mental y los problemas que está causando en el interior de las personas, ayuda una encuesta publicada a finales de abril de 2020 en Estados Unidos (Price, 2020). La demoscópica Vale Penguin realizó una encuesta online a 1.184 estadounidenses del 14 al 16 de abril de 2020 con las condiciones para ser una muestra representativa de todo el país. El 47% de los estadounidenses reconoce que se siente más solo de lo habitual por la pandemia y la cuarentena, y el 55% afirma que su salud mental está sufriendo por todo el mal alrededor de la pandemia. Los jóvenes se ven más afectados en esa salud mental: lo dice el 63% de los menores de 35 años.

Solo la mitad de los encuestados dicen que hablan diariamente con alguien a quien quieran, pero, además, uno de cada diez que sí lo hacen, confiesan que las llamadas de teléfono o las conversaciones telemáticas exacerban más sus sentimientos de soledad. El 59% de quienes sufren soledad no conocen ningún recurso donde poder encontrar desde su casa ayuda gratuita para paliar esos sentimientos de aislamiento.

El 19% de los estadounidenses revela que la crisis del Covid-19 está afectando fuertemente a su salud mental. Tiene un impacto similar en varones (19.3%) que en mujeres (18,6%). Sin embargo, los varones parece que resisten mejor entre quienes la cuarentena no les está afectando de ningún modo a su salud mental: resiste sin ningún problema el 19,6% de los hombres y el 16,7% de las mujeres.

Sentimientos exacerbados

Los aspectos que afectaban a esa salud mental son diversos. Al 59% le afecta el miedo a que la enfermedad le dañe a él o a los suyos y el 58,2% se ve afectado por la ansiedad alrededor de todo el estado de incertidumbre que está causando el virus. Con menor incidencia, el 52,2% se siente mal por las preocupaciones que tiene a la pérdida de ingresos económicos. El 42,8% declara que la fuente de su sufrimiento mental es la soledad. Finalmente, otros motivos económicos diferentes a los ingresos son la causa del sufrimiento mental del 19,6% de los estadounidenses.

Los sentimientos se han extremado durante esta pandemia. El 93% de los encuestados ha sentido exacerbados sus sentimientos profundos entre el 15 de marzo y el 15 de abril. El 58,1% de los estadounidenses han sentido ansiedad, el 38,1% soledad, el 36,2% se han sentido exhaustos, el 30,1% ira y el 29,4% han tenido sentimientos de alegría. La ansiedad se ve muy diferenciada por sexo: la ha sentido el 50% de los varones y el 67% de las mujeres. Solo el 26% de los estadounidenses se siente principalmente feliz y relajado pese a la pandemia.

La pandemia está removiendo al 93% de quienes la padecen con sentimientos especialmente intensos y cuando son negativos puede producir un estrés post-traumático. Parte de ese estrés tendrá que ser atendido por los servicios de salud mental -psiquiatras y psicólogos-, pero el impacto no es solo de carácter emocional, sino que afecta a dimensiones todavía más profundas y existenciales de la propia vida personal y social. Para curarnos de los males que provocaron esta pandemia y los traumas que trae consigo, es imprescindible que haya medios para acompañar una radical renovación espiritual para todos, se sea creyente o no, para cada persona, familia y para el conjunto de la sociedad. La reconstrucción post-Covid no es solo económica o social sino que tiene que ser profundamente cultural y espiritual.

Referencias citadas:

  • Price, Sterling (2020) Nearly Half of Americans are Struggling With Loneliness Amid Social Distancing, and Many Don’t Know Where to Find Help. ValuePenguin, 28 de abril de 2020.
  • Cava, N.A.; Fay, K.E.; Beanlands, H.J. et al. (2005) The experience of quarantine for individuals affected by SARS in Toronto. Public Health Nurs., Vol.22: p.398.
  • Reynolds, D.L., Garay, J.R., Deamond, S.L. et al. (2008) Compliance and psychological impact of the SARS quarantine experience. Epidemiological Infect.,Vol.136, No.7: p.997.
  • IPSOS (2020) Majority (54%) of Canadians Say Physical Distancing has Left them Feeling Lonely or Isolated. IPSOS, 10 de abril de 2020.
  • Douglas, Yellowlees (2020) The Costs of Social Isolation: Loneliness and COVID-19. Psychiatry Advisor, 29 de abril de 2020.