La dependencia


El gran problema, el gran asunto pendiente de la sanidad, que no se arregla poniendo millones (máxime cuando no hay presupuestos y estos anuncios propagandísticos son estériles y/o mentirosos, y conviene no trivializar sobre problemas tan graves), es la dependencia.



En una sala de medicina interna convivimos a diario con esta situación, fuente y motivo de sufrimiento y conflictos. Nuestro día a día está jalonado de la asistencia a personas que son dependientes de forma crónica o que caen en la dependencia de forma aguda; en ese caso, el problema es todavía mayor.

No pueden hacerse cargo del paciente

La situación habitual es decidir el alta de una persona de edad avanzada que ha ingresado por una enfermedad intercurrente (una infección, un problema metabólico, una caída), y que la familia te diga que no puede hacerse cargo del paciente, que hasta ese momento se valía de forma total o parcial, y que ha sufrido un severo deterioro funcional durante el ingreso.

¿Qué podemos hacer en ese momento? Entran en conflicto la necesidad de generar huecos en hospitalización de pacientes agudos y la imposibilidad de dar el alta a una persona que se ha hecho dependiente. Si hay familia, contará con el consejo del trabajo social del hospital, pero poco más. Tendrá que buscar una residencia contrarreloj, tarea que puede ser dificultosa, incluso si se dispone de medios económicos. Si no se dispone, casi imposible, dada la escasez de plazas gratuitas en las residencias.

Médico general

Una salida es derivar el paciente a centros socio-sanitarios, de cuidados crónicos, para una estancia temporal donde lo idóneo sería intentar una rehabilitación. Dependiendo de las comunidades autónomas, este recurso se halla más o menos disponible; es escaso donde yo vivo, poco ágil y casi nunca nos resuelve problemas.

Un campo minado poblado de demagogos

La ayuda a la dependencia es un pozo sin fondo, burocratizado, lento, sin el dinamismo necesario para solucionar problemas que se presentan de forma aguda. Demandaría que la sociedad acordase qué medios destina, con qué criterios, y los explicase a la ciudadanía. En la situación política actual, una entelequia, un campo minado poblado de demagogos.

Desde la trinchera, hacemos lo que podemos. Acertamos a veces y nos equivocamos otras, explicamos las situaciones y recursos lo mejor que podemos, y nos disculpamos cuando nos equivocamos.

Recen por los enfermos, por quienes les cuidamos y por este país