El Camino de Santiago, ¿lo importante es andar?


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El jubileo

Ha pasado el día de Santiago Apóstol, pero al año jubilar le queda mucho hasta el 31 de agosto del 2022. A la espera de que se publiquen los datos de peregrinaciones de julio, en el que se ha recibido a la peregrina número 50.000. Esta ha sido la gallega María Pilar Acuña, una joven de Mos que viajaba en grupo y recorría el Camino de Santiago por segunda vez, y que recibió con la credencial una insignia.



Lejos de los números de 2019, el Camino de Santiago va recuperando su afluencia de gente. En el pasado mes de junio, llegaron a la tumba del Apóstol 14.825 peregrinos según los datos de la propia catedral compostelana a través de 10 caminos diferentes. En la Oficina del Peregrino desde el 1 de julio se comienzan a retomar los ritmos intensos y el horario se va ampliando en función de las necesidades que se van constatando. También se van recuperando otras propuestas de atención pastoral que desde la Oficina se ofrecen en distintos idiomas. Las asociaciones francesas y alemanas ya están en Santiago y trabajan en ofrecer una experiencia intensa a los peregrinos que terminan el camino. En el horizonte inmediato está la incorporación de voluntarios de las asociaciones del Camino de Holanda; mientras que los peregrinos ingleses o estadounidenses son quienes más problemas están teniendo en peregrinar debido a las restricciones sanitarias.

Para la diócesis compostelana, este año santo 2021 es el de la esperanza, el de la recuperación, el de la oportunidad de empezar de nuevo, de reemprender los caminos… “Pido por la Iglesia en España, por los peregrinos que vienen a venerar tu tumba este Año Santo, y que todos nuestros gobernantes tengan fuerza, generosidad y perseverancia en la búsqueda de la renovación ética y moral de nuestra sociedad”, reclamaba, durante su homilía, el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, el pasado 25 de julio.

Los Reyes de España inician el Camino de Santiago

La canción

“La cultura jacobea nos recuerda la capacidad de hombres y mujeres anónimos para transformar la historia de forma imperceptible pero intensa”, señalaba el rey Felipe VI en su ofrenda al apóstol. Anónima o no, pero fruto de la cultura, el pasado 2 de agosto se cumplían 45 años de la muerte, en un accidente de tráfico, de la cantautora Evangelina Sobredo, Cecilia. Una joven de 27 años, a la vez, religiosa y crítica con la hipocresía que forma parte de esta tradición de hombres y mujeres que han prestado sus versos a la peregrinación –más allá de Compostela–.

Cecilia sacó en 1973 su tema ‘Andar’, que refleja sus inquietudes existenciales en un tiempo en el que andar era algo más que un obsesivo ejercicio físico. Una peregrinación vital la que canta Cecilia que incluso ayuda a entender el ejercicio devocional. “Andar como un vagabundo / sin rumbo fijo, sin meta / A vueltas de veleta / Al soplo del viento / al azar… No me pertenece el paisaje / voy sin equipaje / por la noche larga / Quiero ser peregrino / por los caminos de España… No dejo rastro ni huella / por no ser ni soy recuerdo / Yo paso haciendo silencio / sin ser esclavo del tiempo… El caso es andar / El caso es andar”.

A Santiago se pasa por caminos estrechos, por sendas polvorientas… como los de la canción –a pesar del videoclip–. Puede que al peregrino le ayude pensar, con Cecilia, que “sabiendo que nunca es tarde, / mi pie siempre en el estribo. / Y cada paso que piso, / un paso menos que dar; / porque el caso es andar”. Ultreia!