Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

Asustan hasta a Dios


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Está emergiendo una ola de reacción frente a los abusos del poder religioso. Ya hay un primer signo de esa reacción: la nueva Ley canadiense de reforzamiento del laicismo que se acaba de elaborar y elevar al Parlamento, en gran parte como reacción a los excesos confesionalistas de la Administración Trump.



Se ha contemplado con esperanza un ligero brote de resacralización. Ha habido de nuevo apertura a la pregunta e inquietud sobre el Misterio de Dios, aunque de un modo modesto y frágil. Gran parte del cristianismo en la vida pública había rebajado su asociación y uso del poder, lo cual ha hecho que un grupo significativo de creadores culturales e intelectuales se hayan abierto a la cuestión de Dios, el misterio religioso. Parte de los menores de 50 años también han explorado adentrarse en el Misterio de Dios, la meditación espiritual, además de reconsiderar el valor de la Biblia y el valor de la liturgia.

Rosario de Ferraz

Rosario de Ferraz

Cuando las religiones quitan el pie del acelerador del poder, la gente vuelve a confiar y sentir la libertad de pensar en Dios. Cuando las religiones abusan del poder y dan miedo, la gente se retrae y se defiende con ateísmo y laicismo excluyente.

Ola ultraconservadora

La opinión pública mundial ya recibe con horror el uso político que la ultraderecha está haciendo de la religión. También percibe con disgusto y recelo el uso que algunos movimientos hacen de las demostraciones de masas como un modo de afirmatividad y fuerza pública, asociadas a la ola ultraconservadora. Y eso va a provocar una reacción defensiva de la gente y creadores que tímidamente se habían abierto a la esperanza religiosa. Y habrá una ola de reacción mucho mayor, proporcional a cuánto jueguen al poder las religiones. Es una pena, pero asustan hasta a Dios.