Si hay una materia que cada vez tiene menos seguidores es la historia. Las nuevas generaciones creen que el mundo comenzó ayer y por eso no ven relevante el aprender historia, por ello, la imperiosa necesidad de aprender de la historia.
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La idea central es hacer realidad el viejo adagio: “Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, y henos aquí.
La tarea entonces no es aprender historia con fechas y detalles, sino aprender de la historia, y este es precisamente el tema de un breve cuadernillo del célebre Edgar Morin, el centenario filósofo que murió a principios de este año.
Dice en su libro: “La Historia es portadora, en forma humana, de las grandes fuerzas cósmicas de unión y desunión, concordia y discordia. Sus lecciones son fundamentales”.
Añadiendo: “La principal lección de la Historia es que arroja luz sobre las distintas caras de la humanidad, sobre los diferentes comportamientos humanos, pero también sobre la estrecha combinación antropológica de razón y locura, de técnica y mito”.
Allí hay una clave de lectura importante, en cada acontecimiento histórico hay parte de la grandeza y la miseria humana, en diferentes caras sobre el mismo desafío de todos los tiempos: ser seres humanos.
Las lecciones aprendidas por Morin
El libro aborda una serie de tesis, en forma de lecciones, que el autor comenta cuándo y cómo las aprendió, y para no pecar con un spoiler, me limitaré a comentar solo algunas, para que los sientan curiosidad puedan buscar las demás.
Dice Edgar Morin, “lo improbable, en vez de lo probable, podría ocurrir”, es decir, lo que sucede muchas veces en la historia es lo improbable, es ese plot twist de la trama que hace que las cosas cambien de un golpe.
Los imperios que se creían eternos, los autócratas que se creen todo poderosos, los que nunca se han visto perdiendo, los que creen que siempre salen vencedores, pues para ellos, lo improbable en la historia se hace probable.
Otra lección que menciona Morin en su libro: “no basta con haber sido perseguido para no convertirse en perseguidor. Es una verdad general”.
La lucha por las reivindicaciones legítimas tiene un límite, y aunque el autor está alejado completamente del cristianismo, la tentación de devolver el mal recibido con otro mal no es justicia, sino venganza. A esto San Pablo respondería: “No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien” Rm, 12. 21.
Aprender de y con la historia
Otra de las ideas claves de lectura de la historia, según Morin, es: “el resultado de una acción puede ser contrario a la intención que la ha causado”.
Es decir, los acontecimientos que siguen a una acción son los que dirán si esta fue efectiva o no, si se buscó ayudar o no, o simplemente es un re acomodo de fuerza frente al status quo.
En términos más sencillos, no bastan las intenciones, sino los resultados que concretan que un cambio sea posible, y en ello, el elemento clave es la voluntad de cambio.
Por ello aprender la historia, escribir la propia historia, ser protagonista de la historia, en esa ambivalencia tan real como improbable, en lo probable:
“La historia de las naciones muestra que los pueblos, según las condiciones, pueden pasar de la adhesión entusiasta a la rebelión y de la rebelión a la adhesión entusiasta”, refiere Morin.
¿Qué sucederá?
Por Rixio Gerardo Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey.
Libro citado: Morin, E. (2025). Lecciones de historia ¿podemos aprender de nuestro pasado?, Taurus.
