Ahora que ha terminado 2025, me pregunto qué nos traerá el año que comienza; me temo que lleno de incertidumbres. Las perspectivas para los médicos no son halagüeñas: dificultades crónicas en centros de salud y hospitales, esfuerzo y no poco sacrificio, quizás conflictos. Nada, pues, que no conozcamos y estemos viviendo desde hace mucho tiempo. En mi caso, más de 35 años desde que comencé mi andadura profesional.
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Sin embargo, sigue vigente nuestro compromiso con la persona enferma; en cierto modo, con nuestro amor primero, el que nos llevó a matricularnos en la Facultad de Medicina: aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes. Lo renuevo cada día camino del hospital, en estos días de invierno en que es todavía de noche, en medio de una niebla que puede ser metáfora de este año que echa a andar. Más allá de problemas y dificultades sentidas y padecidas, de desesperanza y frustración, de limitaciones y defectos, es nuestro deber aportar lo mejor de cada uno en el medio en que vivimos. En mi caso, todavía en una consulta y una sala de hospital.
No es fácil
Reconozco que no es fácil mantener la esperanza en este tiempo incierto, como persona y como sociedad. Nuestro país se enfrenta en 2026 a grandes retos, en uno de los periodos más oscuros de las últimas décadas. Sin embargo, si acudimos al sentido profundo de las fechas que estamos conmemorando, el mensaje es con claridad uno de esperanza, siempre que miremos a Dios y de Él derivemos nuestra esperanza y nuestra fuerza.
Los Reyes Magos, cuya fiesta se acerca, simbolizan personas que salen de su tierra siguiendo una señal incierta, que acabará conduciéndoles al encuentro con Dios en un contexto de debilidad extrema. Asemejaba la semana pasada esa situación tan precaria a la que vivo día a día en la sala del hospital. También hay incertidumbre en la vida que nace, rodeada de expectativas y posibilidades… Y peligros (al fin y al cabo, cada 28 de diciembre conmemoramos la matanza de niños inocentes).
Esperanza, pues, a pesar de las dificultades personales, laborales y sociales, y feliz año nuevo. Recen por los enfermos y por quienes les cuidamos.

