La parroquia de San Juan Bautista de la localidad onubense de San Juan del Puerto acogió esta tarde el funeral de la que fuera ministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez. La política del Partido Popular falleció en el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) cuando viajaba a Sevilla para participar en un acto de la Confederación de Empresarios de Andalucía.
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La eucaristía estuvo presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, en un templo abarrotado por familiares, amigos, vecinos y compañeros de su formación política, así como del mundo empresarial, en tanto que actualmente era presidenta de la Fundación CEOE. Entre ellos, se encontraba el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, acompañado por el secretario general del PP, Miguel Tellado, así como la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. También acudieron representantes de otras formaciones, como la vicesecretaria general del PSOE-A, María Márquez, paisana de la exministra.
Palabras pequeñas
En su homilía, el obispo admitió que “hay momentos en la vida en los que las palabras parecen demasiado pequeñas”. “Después de Adamuz nos ha vuelto a sacudir a todos”, dijo el pastor, que fue el encargado de presidir el funeral de Estado de la catástrofe ferroviaria que sacudió esta región a principios de año.
“¿Dónde estabas, Señor? ¿Por qué no has impedido esta tragedia?”, llegó a afirmar el prelado haciendo suyo el grito de las víctimas y sus familiares, para más adelante negar la ausencia de Dios ante una catástrofe de este calibre.
Desde ahí, el obispo exigió medidas que “eviten tragedias semejantes en el futuro”. De la misma manera, recordó que “la seguridad de la población no es secundaria”.
Inteligente y competente
Al ahondar en el perfil de Fátima Báñez, Gómez Sierra destacó que su vida “ha sido un regalo”. Así, la definió como una mujer “inteligente, preparada, culta y competente, que ha conocido el mundo de la empresa y la política”. De la misma manera, la presentó como “trabajadora, constante y eficaz”, lo que la llevaba a tener “una gran capacidad para resolver situaciones”.
El obispo de Huelva, el esposo y los hijos de Fátima Báñez, tras el funeral de la ex ministra. Foto: EFE
“Fátima sabía escuchar y construir, acercar posiciones, sabiendo mantener sus convicciones y defender lo que consideraba necesario, pero entendía que la firmeza no está reñida con los acuerdos”, elogió el obispo. Es más, destacó que ejercía su vocación política “con sentido de la responsabilidad para buscar el bien común y resolver problemas”.
No se olvidó el oficiante de la pasión que tenía por su familia, por su tierra y por la Virgen del Rocío, que para ella no era “un detalle accesorio”, sino el reflejo de una fe cristiana vivida “sin complejos ni disimulos”.
