El papa León XIV, “vivamente apenado” al conocer la “dolorosa noticia” del “trágico” accidente ferroviario ocurrido ayer en la localidad de Urda (Toledo). El Pontífice muestra, vía telegrama, su cercanía ante la tragedia que se ha cobrado, al menos, 68 vidas.
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Robert Francis Prevost ofrece sufragios por el eterno descanso de los difuntos. Asimismo, “hace llegar su sentido pésame a los familiares de los fallecidos, juntos con las expresiones de consuelo, viva solicitud y deseos de pronto restablecimiento de los heridos”, según el texto firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, y dirigido al arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro.
En el telegrama, el Papa agustino anima también a los miembros de los equipos de rescate a “perseverar en los trabajos de socorro y asistencia”. Se despide el Pontífice norteamericano impartiendo a todos la bendición apostólica como “signo de esperanza en el Señor resucitado”.
En el mensaje que el nuncio apostólico en España, Piero Pioppo, hizo llegar al arzobispado, también muestra su cercanía: “Acompaño a Vuestra Excelencia a los pies del Santísimo Cristo de Urda, que carga con su cruz redentora, consuelo en esta hora y paso a la Resurrección, pidiéndole por los finados, heridos y familiares”.
Servicios de emergencia y miembros de la Guardia Civil trabajan en el lugar del accidente de tren a la altura de la estación de Urda (Toledo). EFE/ Chema Moya
La Iglesia, en primera línea del accidente
Solo diez meses después del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), que dejó 46 muertos, a primera hora de la mañana de ayer, 28 de octubre, volvieron a colisionar dos trenes de alta velocidad. La Iglesia ha abrazado el dolor de las víctimas, saliendo en tromba a rezar por los fallecidos, los heridos y sus familias. Pero también pasando a la acción, porque los sacerdotes de la zona se desplazaron rápidamente al lugar del accidente para trabajar mano a mano con los equipos de rescate.
