1. Consideraciones
Hace unos días, más precisamente el 22 de octubre, se publicó un documento firmado por León XIV el 21 de agosto de este año. El texto llamado “Venite ad me” (VaM) comienza con “Consideraciones”. Y allí se medita al citado material no como una “nota doctrinal”, sino como un llamado, una invitación a la reflexión sobre lo que ahí se denomina “transmisión de la fe”.
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Es esta denominación una llamativa iniciativa propuesta por el Dicasterio para la Doctrina de la fe, quizás embebida del espíritu sinodal que está tratando de construir una “siempre perenne y novedosa” forma de ser iglesia.
2. ¿Novedades?
Muy a menudo, los documentos nuevos, suelen no ser novedosos en sus profundidades. Por eso comenzamos con una pregunta que quiere ser una “consideración”, es decir, una invitación a una reflexión. Por tal motivo, esta respuesta que podemos brindar, quiere ser un testimonio y no una “formulación doctrinal”.
Teniendo en cuenta la influencia, riqueza y aporte del Movimiento Catequético y, especialmente, cómo este se plasmó en Argentina, desde las catequesis mistagógicas, la evangelización con los pueblos indoeuropeos e hispanoamericanos, los momentos de emancipación y el renacer hacia finales del s. XIX y mediados del XX con el Concilio Vaticano II, y asimismo rescatando del olvido diocesano la memoria de tantos catequistas que han hecho eco de este movimiento, me animo a responder que “no hay novedades”.
Quizás lo más novedoso, es justamente la memoria agradecida de volver a poner en el corazón del debate eclesial la manera de cómo anunciar o compartir la fe en un contexto tan cambiante.
En el ámbito del magisterio universal desde el Concilio Vaticano II con la Constitución Pastoral Gozos y Esperanzas, pasando por Evangelii Nuntiandi, Catechesi Tradendae, los Directorios de Catequesis, Evangelii Gaudium, etc., podemos encontrar una constante: anunciar a Jesús es el gozo, el núcleo y la vocación más sublime de la iglesia y que esto se realiza en cambios rápidos y profundos (Concilio Vaticano II – GS, 1965) (4-8), que tiene en cuenta la cultura para ir a lo profundo y no ser un barniz superficial (Pablo VI – EN, 1975), que lo hace desde la vida y para la vida en un mundo en cambio (Juan Pablo II – CT, 1979), que asume el camino recorrido revalorizando lo hecho y apreciando los nuevos “continentes” comunicacionales (DPC, 2020).
En la dimensión del magisterio regional, es decir, de América, los obispos reunidos en Medellín en 1968 quisieron aplicar las intuiciones y novedades del Concilio Vaticano II, y publicaron el Documento homónimo que en el capítulo VIII, se dedica especialmente a la catequesis. Comienza considerando la valiosa experiencia de fe al contemplar la realidad:
“Frente a un mundo que cambia y frente al actual proceso de maduración de la Iglesia en América Latina, el Movimiento Catequístico siente la necesidad de una profunda renovación. Renovación que manifieste la voluntad de la Iglesia y de sus responsables, de llevar adelante su misión fundamental: educar eficazmente la fe de los jóvenes y de los adultos, en todos los ambientes. Fallar en esto sería traicionar, a un mismo tiempo, a Dios que le ha confiado su mensaje y al hombre que lo necesita para salvarse” (CELAM – MED, 1968)(VIII, 1)
Y luego el documento da un viraje con “lo que se venía haciendo” para recordar que la vida es un espacio donde Dios se manifiesta y revela, donde él va dejando huellas de su presencia y es por ello que:
“Las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas forman parte indispensable del contenido de la catequesis; deben ser interpretadas seriamente, dentro de su contexto actual, a la luz de las experiencias vivenciales del Pueblo de Israel, de Cristo, y de la comunidad eclesial, en la cual el Espíritu de Cristo resucitado vive y opera continuamente” (VIII, 6)
En el ámbito del magisterio local, en Argentina, desde 1962 y especialmente en 1987, con el II Congreso Catequístico Nacional, retomando lo iniciado en el primero y animándose a más, los catequistas presentaron al episcopado las conclusiones del Congreso y estos las publicaron en el documento “Juntos para una Evangelización Permanente” (JEP) y allí se define a la catequesis como ese “proceso de crecimiento y maduración en la fe, en un contexto comunitario eclesial que da sentido a la vida” (CEA – JEP, 1988) (#50-51), además evoca las figuras de los catequistas que en este continente fueron y siguen siendo lumbreras como Toribio de Mogrovejo, Francisco Solano, Cura Brochero, Fray Mamerto Esquiu, los concilios y sínodos en América como los limenses, etc., porque la comunidad de fe cuando evangeliza profundamente asume las culturas y los cambios epocales:
“La Iglesia así lo hizo a través de los siglos, adaptándose a la realidad y culturas de los pueblos para anunciarles a Jesucristo” (JEP #23)
Este documento fue una riqueza insuperable en la historia de este país y fue elaborado por un conjunto de catequistas que participaron del Congreso y que tuvieron la responsabilidad de ser fieles a lo recibido de los participantes. Entre ellos estaba quien es considerado el Padre de la Catequesis Renovada en Argentina: Frans De Vos.
Es justamente él quien desde la década de 1960 realizó un proceso de renovación de catequesis en este territorio llevando adelante intuiciones novedosas que muchos, con espíritu poco cristiano, criticaban y trataban de menguar su aporte. Hoy tiempo después sus intuiciones son reconocidas y valoradas por el magisterio eclesiástico a nivel universal: especialmente en el Directorio para la Catequesis del año 2020 y en este documento que estamos reflexionando (VaM).
3. Intuiciones de Frans
Simplemente como aclaración, somos conscientes que es imposible plasmar en pocas letras la vida de este catequista colosal que hemos conocido. Sin embargo, y para no irnos a otras cuestiones, nos enfocaremos en algunas consideraciones que el movimiento catequético y Frans venían haciendo eco y que se pueden contemplar en VaM:
a. El amor de Dios es la fuente
Una verdad revelada en las mediaciones de la Palabra de Dios y que ya hace un tiempo se ha puesto de nuevo como verdad de fe incuestionable (Francisco – EG, 2013) y que se venía iterando en JEP cuando afirmó:
“CREEMOS Y ANUNCIAMOS el Amor misericordioso y gratuito de Dios Padre. Y ponemos especial énfasis en que para el hombre el Creador no es un poder anónimo y lejano: es Padre. Nosotros somos llamados hijos de Dios y en verdad lo somos, y, por lo tanto, somos hermanos unos de los otros en Dios” (#32)
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe en VaM, lo puntualiza en el Capítulo I y se puede contemplar condensado en el #10:
“Jesús es realmente la luz verdadera que ilumina a todo ser humano, porque lo que nadie había visto ni podía ver, Él lo reveló: el amor incondicional que habita en el corazón de Dios-Trinidad. Esta es la buena nueva del Evangelio del Hijo: Dios es amor para siempre y para todos (1 Jn 4,8). Es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta buena nueva, desconocida hasta Jesús, es ahora capaz de conducirnos a la salvación y felicidad plenas y, al mismo tiempo, por la gracia del Espíritu Santo, de poner de manifiesto y purificar todo lo que pueda ser un obstáculo para la vida nueva que ella abre” (DDF – VaM, 2026)
El padre de la Catequesis renovada en Argentina, lo había recordado ya en su primera publicación de la Metodología Catequística allá por el año 1978 y que luego siguió reforzando en cada reedición: “Dios es santo y nos ama, no a nuestra medida, sino a su medida, la medida de su amor” (De Vos, Frans, 2019).
b. El amor de Dios se vive en la cultura
El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana. Asistió a las bodas de Caná, fue a la casa de Zaqueo, comió con publicanos y pecadores. Reveló el amor del Padre y la excelsa vocación del hombre evocando las relaciones más comunes de la vida social y sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida diaria corriente. Sometiéndose voluntariamente a las leyes de su patria, santificó los vínculos humanos, sobre todo los de la familia, fuente de la vida social. Eligió la vida propia de un trabajador de su tiempo y de su tierra (GS # 32).
La fe cristiana está enraizada en este principio teológico-pastoral que configura su estilo. Este acontecimiento de fe, revelado por la sagrada escritura, constituye el meollo de la forma de ser cristiano. Desde los inicios hasta la cristiandad, la fe cristiana se proponía e invitaba a una metanoia existencial que modificaba la estructura personal y comunitaria, asumiendo la cultura y valores que las sociedades tenían.
El documento VaM lo vuelve a considerar en su capítulo IV #103 al afirmar:
“Lo anteriormente dicho nos lleva a reconocer que la labor de transmisión de la fe es, en cierto modo, inseparable de su inculturación en un contexto determinado, entendiendo aquí la “cultura” tanto en su sentido antropológico más amplio —como conjunto de estilos de vida, creencias, valores e instituciones que caracterizan a una sociedad determinada— como en su sentido más restringido, como conjunto de conocimientos intelectuales desarrollados sobre todo en el ámbito académico”
Vivencia que el padre de la catequesis renovada en Argentina venía iterando, especialmente en el libro “Pensar la Catequesis” cuando expresó: “la cultura es el modo particular cómo vive, expresa y comunica un grupo, pueblo o nación, su relación con Dios, con los demás y con la naturaleza por medio de sus mitos, su lenguaje, su pensamiento, su actividad” (De Vos, Frans, 2002, pág. 53) y reafirma una de las verdades evangelizadora más ricas: Dios ya está presente en las culturas y en las personas, porque él “ha puesto una potencialidades tales que no puede ser expresadas en una sola cultura” (pág. 54) por eso la iglesia y su expresión religiosa no se ata ni se acaba en una expresión cultural.
(continuará)…
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Bibliografía
CEA – JEP. (1988). Juntos para una evangelización permanente. CABA: Oficina del Libro.
CELAM – MED. (1968). Documento de Medellín. Medellín: Paulinas.
Concilio Vaticano II – Gaudium Et Spes (1965). Obtenido de https://www.vatican.va/
DDF – Venite ad me – VaM. (2026). Obtenido de https://www.vatican.va/
De Vos, Frans. (2002). Pensar la Catequesis. CABA: Claretiana.
De Vos, Frans. (2019). Metodología Catequística. CABA: Claretiana.
DPC. (2020). Directorio para la Catequesis. CABA: Oficina del Libro.
Francisco – Evangelii Gaudium (2013). Obtenido de https://www.vatican.va/
Juan Pablo II – Catechesi Tradendae (1979). Obtenido de https://www.vatican.va/
Pablo VI – Evangelii Nuntiandi (1975). Obtenido de https://www.vatican.va/

