Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

Peregrinos en la noche


En nuestro mundo se ha extendido el odio como reacción a la experiencia de pérdida de control sobre su vida y soberanía de la sociedad para buscar el bien. El poder del hipercapitalismo y los tecnócratas se ejerce con tal fuerza e impunidad que la gente siente impotencia porque es inalcanzable.



La falta de gobernanza provoca sensación de abandono, causa desesperanza, y eso puede manifestarse en una pulsión autodestructiva, de desconfianza general, miedo y odio. La línea de progreso ha roto sus promesas y eso provoca malestar, confusión. León XIV nos dijo en su viaje a España que el mundo se ha oscurecido, está herido y mucha gente vaga perdida en los laberintos de la noche.

Racismo, violencia e indecencia

La civilización que caminaba hacia los derechos humanos y la democracia atraviesa una noche. Una reacción de quienes la defienden es señalar el racismo, violencia e indecencia de quienes se han dejado llevar por la destrucción o justifican a quienes la llevan a cabo.

Viacrucis desde el Coliseo

Viacrucis desde el Coliseo. Foto: EFE

Esta noche se hace más oscura y cada vez más gente habita en tinieblas. La única solución pasa por pasar del estancamiento a peregrinar en esa noche. El único remedio es hacernos con el otro peregrino en la noche, ayudar a ser peregrinos en la noche, buscar las maneras para que su corazón se libere del miedo, sienta la esperanza que merece cada ser humano.

Solamente el encuentro con el auténtico rostro del otro puede cambiarnos. Necesitamos ser innovadores en procesos de reconciliación y liberación del odio. No es fácil, pero también es verdad que apenas lo hemos intentado, que no contamos con esos medios todavía. La reconciliación y la pacificación solo serán posibles en la medida en que haya un gran reencuentro, y eso necesita vía y revinculación. Solo iluminaremos el mundo como peregrinos en la noche.

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