El reto es enorme y, en apariencia, inalcanzable. “Hay que volver a pintar el catolicismo desde cero”, propugna Dariusz Karłowicz (Varsovia, 1964), filósofo y coordinador del proyecto de renovación del arte sacro ‘Pintemos de nuevo el catolicismo’, que en 2022 puso en marcha en Varsovia. “Es necesario un renacimiento –añade–, volver a los grandes temas de la pintura religiosa y el arte sacro. Debemos aportar nuestro granito de arena sin hacer caso a quienes afirman que nada se puede cambiar”.
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Karłowicz fundó, junto a Joanna Paciorek, el Instituto de Cultura San Juan Pablo II en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino, el escenario desde donde se propone llevar a cabo este “sueño”, como lo describe. “El problema que requiere atención es la crisis de la gran tradición de la pintura religiosa católica. Por primera vez en siglos, las verdades de la fe no se dirigen a los fieles en un lenguaje pictórico contemporáneo –afirma–. El arte de gran repercusión o bien no hace referencia alguna a la doctrina y la vida cristianas, o bien es abiertamente anticristiano”.
Y explica: “Las versiones modernas de los grandes temas religiosos brillan por su ausencia: ni en galerías ni en museos, ni, lo que es peor, en las iglesias. Salvo algunas excepciones dignas de elogio, han sido sustituidas por reproducciones, copias o ‘kitsch’”, admite.
Grave problema y gran reto
“Los documentos de la Iglesia afirman claramente que el gran arte debe estar presente en los templos, pero la llamada no encuentra respuesta –prosigue–. El arte sacro occidental está muriendo. La Buena Nueva, al no traducirse al lenguaje de la cultura del siglo XXI, se vuelve cada vez más muda o incomprensible. Es un problema grave, pero también un gran reto”.
Karłowicz defiende que, “para el cristianismo, la cultura no es un lujo, sino el aire mismo que respira”. Por ello, “no se trata de un tema que interese a un puñado de estetas, sino del futuro del cristianismo. Pienso en las próximas generaciones, a las que las obras de los grandes maestros ya no les hablan con la fuerza de antaño. Nos centramos en la pintura, pero, por desgracia, lo mismo puede decirse de otros campos del arte: el cine, la prosa, la arquitectura o la poesía”.
Resurgimiento del mecenazgo
Para pintar de nuevo el catolicismo, Karłowicz defiende que pinturas contemporáneas de alta calidad vuelvan al interior de las iglesias y el resurgimiento del mecenazgo. “El lenguaje de la cultura moderna carece cada vez más de imágenes y palabras capaces de contar, o, mejor aún, de transmitir la historia de la muerte y la resurrección de Cristo. Pero si el cristianismo está vivo, si no pertenece a los museos, ¡debe utilizar el lenguaje y la imaginación de su tiempo!”, insiste.
El programa que ha incorporado al Angelicum, la universidad pontificia dominicana de Roma, y comenzado a aplicar en Varsovia, donde tiene su sede el Instituto de Cultura San Juan Pablo II, es ambicioso: “Tenemos planes para muchos años. Veintiuno, para ser exactos. El punto de partida fue la imagen de la Divina Misericordia. Los veinte siguientes son los temas de los misterios del santo rosario. Los temas más significativos de nuestra tradición espiritual e intelectual son los grandes temas del arte occidental”.
