“Entablar un diálogo no significa dar nuestro visto bueno. Ser recibidos no significa renunciar a nuestras demandas”. Las siete víctimas de abusos sexuales en la Iglesia que se reunirán con León XIV el próximo 27 de septiembre en Lourdes han querido responder así a las críticas surgidas tras conocerse el encuentro.
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La cita tendrá lugar durante la visita del Papa a Francia, prevista del 25 al 28 de septiembre, y reunirá de forma privada a Prevost con un grupo de víctimas procedentes de distintas realidades eclesiales. El formato, sin embargo, tal como recoge AFP, ha generado malestar entre algunos colectivos que no participarán en la reunión y que han denunciado un supuesto “desprecio institucional”, una “mascarada” o una selección opaca de interlocutores.
Ante esas críticas, las siete víctimas han difundido este miércoles un comunicado conjunto en el que dejan clara su posición. “No constituimos una delegación de la Iglesia y no pretendemos representar ni a todas las víctimas ni a aquellas que no estarán presentes en Lourdes”, afirman. “Cada persona participa en esta reunión en su propio nombre, con libertad para hablar, expresar sus convicciones y tomar sus propias decisiones”, han añadido.
Cinco nombres y dos personas en el anonimato
La Conferencia Episcopal Francesa había explicado que el grupo buscaba recoger perfiles distintos: hombres y mujeres, personas que sufrieron abusos siendo menores o adultos y víctimas procedentes de parroquias, colegios o congregaciones. La Iglesia no había publicado sus nombres, dejando esa decisión en manos de cada uno de los participantes.
Ahora, cinco de ellos han decidido identificarse. Uno es Jean-Marie Delbos, víctima del colegio Notre-Dame de Bétharram, donde más de 200 antiguos alumnos han denunciado episodios de violencia física y sexual cometidos entre 1956 y mediados de la década de 2000.
Delbos fue además la primera víctima de Bétharram que hizo público su testimonio ante el episcopado francés en Lourdes en 2021, poco después de la publicación del informe que calculó en alrededor de 330.000 las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia francesa desde 1950.
También participará Véronique Garnier, víctima de un sacerdote de su parroquia cuando tenía 13 años. Actualmente es corresponsable de un servicio de protección infantil en la diócesis de Orléans y forma parte del colectivo Foi et Résilience, que trabaja con obispos franceses desde 2018.
De Preynat a los Petits Chanteurs
Entre los asistentes estará también Jérôme Guillement, que sufrió abusos de un sacerdote de Vendée durante su adolescencia y posteriormente relató su experiencia en varios libros. A él se suma Olivier Mardi, cofundador del colectivo Voix Libérées de Touraine, formado por víctimas del padre Tartu dentro del coro de los Petits Chanteurs de Touraine entre las décadas de 1960 y 1980.
El quinto nombre que se ha hecho público es el de Bertrand Virieux, cofundador de la antigua asociación La Parole Libérée, nacida en Lyon para reunir a las víctimas del sacerdote Bernard Preynat. Preynat, fallecido en 2024, fue condenado en 2020 a cinco años de prisión por abusos sexuales contra jóvenes scouts de la diócesis de Lyon. El caso provocó además una de las mayores crisis de la Iglesia francesa de los últimos años y afectó directamente al entonces arzobispo de Lyon, el cardenal Philippe Barbarin, finalmente absuelto por la justicia francesa.
Una víctima del Abbé Pierre
Los otros dos participantes han decidido mantener el anonimato. El comunicado confirma, sin embargo, que entre ellos se encuentra una víctima del Abbé Pierre, el fundador de Emaús fallecido en 2007 y sobre el que comenzaron a hacerse públicas en 2024 numerosas acusaciones de agresiones y abusos sexuales. La elección del anonimato, señalan, “al igual que la libertad de expresión de todos, debe ser plenamente respetada”.
El grupo celebró el pasado 14 de septiembre una primera reunión preparatoria con representantes de la Conferencia Episcopal Francesa y de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Francia (Corref). En ese encuentro pudieron “compartir las cuestiones fundamentales” que desean abordar con León XIV, aunque no han querido desvelar por ahora cuáles serán.
A diez días de la llegada del Papa, los participantes reconocen estar recibiendo una “intensa presión por parte de los medios de comunicación”, por lo que han decidido no realizar nuevas declaraciones antes de la reunión. “Estaremos disponibles para dar nuestro testimonio después del encuentro, cada uno con nuestra propia voz, nuestra propia historia y lo que deseemos compartir”, aseguran.
