En la sala de espera


Me toca ver la realidad desde el otro lado de la mesa, como paciente, en vez de como médico. Por mi edad y circunstancias de salud, en los últimos años este hecho es cada vez más frecuente. Y se aprende mucho, tanto bueno como menos bueno.



Así, es importante que el médico se presente e introduzca a quienes le acompañan en la consulta, sean médicos en formación o estudiantes. Eso crea cercanía y facilita que el paciente comparta información que puede resultar relevante, a veces muy íntima.

No es fácil explicar según qué cosas

No es fácil explicar según qué cosas, tengan relación directa o indirecta con la enfermedad, delante de personas que uno no conoce y que además ignora qué papel desempeñan en la consulta.

Según la especialidad de que se trate, estamos tranquilos o tensos. En dermatología, cuando lo que se pone en juego no suele resultar de importancia vital, el ambiente de la sala de espera es distendido. En oncología, sin embargo, caras preocupadas y sufrimiento por doquier.

No en vano, una consulta puede determinar el futuro de una persona, y por ende de quienes le rodean, a corto, medio y largo plazo. Lo que haya ocurrido en el despacho se refleja a continuación en el rostro: no son pocos quienes abandonan la consulta entre lágrimas, apoyándose en el acompañante, o en ocasiones en soledad.

Consciente de las expectativas de la persona

Cuando me toca estar en el lado profesional de la mesa, soy consciente de las expectativas con que la persona acude a la consulta: ansiedad si hay resultados que comentar, preocupación, sentimientos inevitables que hay que atender. Intento por ello comenzar puntual para evitar esperar largas que no hacen sino aumentar el malestar que en muchas ocasiones acompaña a la visita al médico.

Si el problema requiere ulteriores estudios, diseñar una estrategia precisa y clara suele ayudar. Del mismo modo que transmitir que no hay urgencia si así lo percibo, o que, si es necesario acelerar el proceso, haré cuanto pueda para ello. Todo teniendo en cuenta que la programación de radiología o medicina nuclear escapa por completo a mi control, incluso si solicito las pruebas de forma preferente.

Médico general

En general, ofrezco métodos de contacto rápido por si hiciese falta. En este aspecto, el correo electrónico del trabajo, que todos los días reviso, puede  ayudar mucho. El objetivo es que la persona no se sienta abandonada o perdida, y pueda recurrir al médico de una forma fácil y lo más inmediata posible.

Se han visto más solas de lo que hubiese sido deseable

Esto es tanto más importante cuanto más grave es la patología. En no pocas ocasiones, las familias que dependen de los cuidados terminales se han visto más solas de lo que hubiese sido deseable.

Como ven, una sala de espera de hospital puede dar para diversos motivos de reflexión, con el objetivo de hacerlo mejor la próxima vez que me toque ponerme al otro lado de la mesa, al menos por un año más.

Recen por los enfermos, por quienes les cuidamos y por este país.