El objeto de este Pliego no es ahorrar la lectura de ‘Magnifica humanitas’ (en adelante, MH). Pretende, más bien, invitar a leerla, motivar para ello. Con ese fin se ofrecen estas páginas. Estos textos oficiales de la Iglesia despiertan no pocas expectativas, pero, cuando los tenemos ya entre las manos, resultan dificultosos para la mayoría de los lectores.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
- Pliego completo solo para suscriptores
Comenzaremos con una primera mirada “a vista de pájaro”, para entrar después en el contenido de cada capítulo (“adentrarnos en el bosque”). Al final ofreceremos algunas claves que ayuden a identificar y profundizar los contenidos esenciales del mensaje.
No pasemos de largo por el título de la encíclica: ‘Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial’. No es, por tanto, un texto sobre la IA: su centro es la persona humana, pero no en abstracto, sino en el contexto de un mundo marcado por la IA. No es un tratado técnico sobre la IA, sino una reflexión moral sobre la persona humana.
Índice del documento
Una mirada al índice del documento es algo siempre recomendable:
Introducción.
1.- Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio.
2.- Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
3.- Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA.
4.- Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad.
5.- La cultura del poder y la civilización del amor.
Conclusión.
Capítulo central
No es difícil admitir que el capítulo central es el tercero: reproduce los dos términos del título, la persona humana y la IA. Ahora se habla de grandeza, pero después de mencionar la técnica y el dominio, dos aspectos de la IA que pueden poner en cuestión esa grandeza de la persona humana (la magnífica humanidad).
Dos capítulos preceden a ese central. Contienen una visión muy ordenada y sistemática de lo que es la Doctrina Social de la Iglesia (en adelante, DSI). Primero, desde una perspectiva histórica, subrayando su carácter dinámico. Después (capítulo segundo), proponiendo unos principios, como los pilares de toda la DSI que servirán para analizar la problemática relativa a la IA.
El término custodia, ya en el título, reaparece en el capítulo cuarto. Ahora, para pasar revista a algunos aspectos de la vida humana especialmente afectados por el avance espectacular de la IA. Son tres: verdad (cómo se distorsiona, no ya el conocimiento de la verdad, sino incluso su comunicación), trabajo (cómo queda amenazada esta dimensión esencial de la existencia humana, tanto cuantitativa como cualitativamente), libertad (cómo esta dimensión consustancial a la condición humana queda también amenazada por el poder de la IA cuando se pone al servicio de intereses particulares).
Propuesta de acción
El último capítulo desborda lo que se esperaría de un documento doctrinal para hacer una propuesta de acción que implicaría a todos. La propuesta se formula como civilización del amor y se presenta como contrapuesta a la cultura del poder, tan favorecida por el desarrollo de la IA.
La Conclusión es mucho más de lo que esa palabra sugiere. El Papa ofrece un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente para vivir en este momento de cambio de época.
Resumiendo: después de detenerse en explicar desde dónde acercarse a la IA, se expone su realidad y los problemas que plantea al ser humano, en general y particularmente en tres ámbitos concretos, para proponer después una respuesta adecuada, primero de forma genérica y luego pensando ya directamente en los creyentes.
Esta panorámica de conjunto nos facilitará el entrar ahora por los vericuetos de un texto bien extenso (tiene el doble de palabras que tenía ‘Dilexi te’). No podremos detenernos en cuestiones particulares que merecerían mayor atención. Solo damos un paso más en este adentrarnos en un documento tan rico.
Objetivo de la encíclica
El texto arranca formulando el objetivo de la encíclica. Para ello, se vale de una doble imagen bíblica, presente luego en todo el texto: construir la ciudad como Nehemías reconstruyó Jerusalén y no siguiendo el modelo de la torre de Babel [1-3; 7-9].
Esta construcción de la sociedad, que es tarea permanente para la humanidad, se concreta hoy en el contexto del desarrollo de la IA como una etapa nueva del progreso tecnológico [4]. La IA es “lo nuevo de hoy”, una tecnología emergente que oculta dos peligros para el ser humano: llevar a una visión reductiva de él y facilitar un aumento de las desigualdades [4-5].
Tras explicar las dos imágenes bíblicas mencionadas, se avanza la propuesta que va a desarrollarse como “edificar una ciudad centrada en el bien común” [11]. Esta propuesta incluye cuatro condiciones: Dios como referente último; la fragilidad humana como realidad; una corresponsabilidad valiente; y un lenguaje evangélico [11-14].
Visión de la DSI
Antes de meterse con la IA, León XIV dedica dos capítulos a presentarnos su visión de la DSI. El título del capítulo subraya dos rasgos: su carácter dinámico (no es una doctrina estática y abstracta), y su fidelidad al Evangelio (que interpela a la Iglesia en su caminar histórico). Ambos marcan la distancia con una concepción demasiado atemporal de la DSI.
El capítulo ofrece un recorrido por los principales documentos de la DSI desde León XIII hasta Francisco. En el resumen de los documentos se observa un estilo riguroso: distingue lo esencial del mensaje de cada uno en el contexto en que se escribió y lo que de él puede ser de mayor actualidad hoy. Es un esfuerzo laudable, aunque el lector tiene la impresión de que las preocupaciones de hoy condicionan la lectura de estos textos del pasado.
Atención al Vaticano II
En este recorrido se presta especial atención al Concilio Vaticano II, auténtico punto de inflexión en la historia de la DSI. El Papa se inspira en él para explicitar desde qué concepción de la Iglesia se elabora su pensamiento social. En efecto, la eclesiología del Concilio ofrece una perspectiva nueva que MH hace suya destacando dos aspectos, verdadero avance respeto a la eclesiología preconciliar:
1) La Iglesia es una realidad histórica (“habita la historia caminando con la humanidad” [19]). Y no se confunde con la sociedad: por eso reconoce la autonomía de las realidades terrenas [20] y la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política [21], una doble herencia del Vaticano II.
2) La Iglesia se relaciona con el mundo como compañera de camino, desde el diálogo, no desde el poder [23-24].
A lo largo del capítulo se va diseñando el concepto de la DSI: no es una verdad poseída, ni un manual de principios y normas; es un camino de discernimiento comunitario, “una teología de la comunión en la historia” [27]. Este nuevo enfoque, que recibe su impulso decisivo del Vaticano II, se había ido desarrollando y consolidando en los pontífices posconciliares, pero ninguno lo había sistematizado como ahora lo hace León XIV. La clave es la aceptación de la historicidad de la Iglesia; más aún, de una visión histórica de la realidad que abarca también la manera de entender la verdad, no como algo poseído, sino como un horizonte al que todos nos acercamos desde posiciones distintas. (…)
Pliego completo solo para suscriptores
Índice del Pliego
PRIMERA MIRADA “A VISTA DE PÁJARO”
UN RECORRIDO POR EL DOCUMENTO
Introducción
Capítulo 1: Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio
Capítulo 2: Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia
Capítulo 3: Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA
Capítulo 4: Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad
Capítulo 5: La cultura del poder y la civilización del amor
Conclusión
DE LA LECTURA A LA COMPRENSIÓN HONDA: MÁS ALLÁ DE LA ENCÍCLICA
- La herencia de Francisco y de León XIII
- La Iglesia en el mundo
- La Doctrina Social de la Iglesia
- ¿Qué antropología?
- Atención a tres conceptos: verdad, bien común, guerra
PARA CERRAR
