El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha aprovechado la solemnidad de la Virgen de Covadonga para poner el foco en la crisis de Ceuta, reclamar medidas migratorias “sensatas, no populistas ni demagógicas” y advertir de que lo sucedido en la ciudad autónoma va, a su juicio, mucho más allá de un simple flujo migratorio.
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Lo ha hecho, además, ante la ausencia nuevamente del presidente del Principado, Adrián Barbón, que por tercer año consecutivo ha decidido no asistir a la misa presidida por el arzobispo en la basílica y ha optado por acudir a otra celebración por la Virgen de Covadonga en una ermita del occidente asturiano.
“Una auténtica avalancha”
El arzobispo ha dedicado buena parte de su intervención a Ceuta y ha advertido de que la entrada masiva registrada a finales de julio “no parece tratarse de un flujo migratorio sin más”, sino como “una auténtica avalancha que compromete nuestra soberanía”.
Sanz Montes ha hablado incluso de una situación de “guerra híbrida”, relacionada con la “fragilidad” de las fronteras españolas y europeas y con posibles intereses geopolíticos.
A su juicio, la ciudad ha quedado “sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores”, después de una crisis que “se ha cobrado muchas vidas en el intento” y que continúa teniendo consecuencias sobre la vida cotidiana de los ceutíes.
“Cuando la inseguridad crece, la convivencia se ve amenazada, la paz puede estar en entredicho o el relato impuesto no siempre responde a la verdad, tenemos entonces un verdadero problema moral que ni siquiera piadosamente podemos ignorar”, ha afirmado.
“¿Cuántos podemos asumir?”
El arzobispo ha defendido el deber cristiano de acogida, pero ha insistido en que esta debe estar vinculada a las posibilidades reales de integración. “¿Cuántos podemos asumir?”, se ha preguntado.
Y su respuesta ha sido igualmente directa: “Lamentablemente todos no caben, aunque tengamos el deber humano y cristiano de ensanchar nuestra hospitalidad”. Por eso, para Sanz Montes, cualquier política migratoria debe atender a “su dignidad, su integración real y sus posibilidades laborales, educativas y sanitarias”, además de establecer mecanismos para “descartar a cuantos se cuelan con intenciones perversas de toda calaña inconfesables”.
“No son simplemente ‘moros en la costa’ con otros turbantes que ahora nos turban, sino que esos jóvenes ocupantes son igualmente víctimas de estrategias amañadas”, ha advertido.
Migrantes también víctimas
Sanz Montes ha insistido en que muchos de los jóvenes llegados a Ceuta huyen de “infiernos políticos”, de la falta de libertad y oportunidades, de la pobreza o de los radicalismos religiosos.
“A los países de procedencia les sale a cuenta esa tremenda estampida, como se ha demostrado en este caso, con sus chantajes con secretos bien guardados, y los cuantiosos recursos que ingresan de instituciones de España y de la Unión Europea, en vez de afrontar sus problemas que deben solucionar en sus lares”, ha denunciado.
El prelado ha recurrido también a León XIV para reclamar una respuesta internacional capaz de poner en el centro la dignidad de las personas y “desenmascarar las relaciones injustas de poder” que se encuentran detrás de la pobreza, las desigualdades y las guerras.
Contra el “buenismo ingenuo”
Por otro lado, frente a la polarización, Sanz Montes ha reclamado “medidas sensatas, no populistas ni demagógicas” y ha pedido evitar tanto las trincheras ideológicas como el “buenismo ingenuo”.
La pluralidad, ha señalado, debería servir para construir espacios de concordia y bien común y no para “cavar trincheras, levantar barricadas” o convertir las diferencias en armas arrojadizas.
Barbón vuelve a elegir otra misa
Por tercer año consecutivo, el presidente socialista del Principado ha decidido no asistir a la celebración presidida por Sanz Montes para evitar nuevas polémicas por las intervenciones públicas del arzobispo.
Barbón ha optado, en cambio, por participar en otra misa dedicada a la Virgen de Covadonga en una ermita de la comarca noroccidental asturiana, donde se celebran también los actos del Día de Asturias. La delegada del Gobierno, Adriana Lastra, ha seguido la misma estrategia.
Sí ha acudido a la basílica el presidente del Parlamento autonómico, el socialista Juan Cofiño, junto a representantes de PP, Vox y Foro y distintas autoridades civiles, judiciales y militares.
