1. Método y contenido
“El método es una disciplina multifacética que se relaciona con muchos y variados aspectos de la realidad” (De Vos, Frans, 2019, pág. 13).
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Desde esta perspectiva del Padre de la catequesis renovada en Argentina, intentaremos ahondar y detallar aspectos de la metodología como una unidad entre la puesta en práctica y el contenido de fe en este Ministerio. Estamos convencidos que la manera en cómo compartimos y anunciamos la fe, revela nuestra identidad y cosmovisión. El Concilio Vaticano II une contenido con método al afirmar que Dios al comunicarse lo hace encarnándose para que la salvación sea participar de este misterio y haciéndonos consortes de la naturaleza divina (Concilio Vaticano II – DV, 1965)(#2). Aquí encontramos núcleos medulares de la finalidad del método catequético: hacer resonar la revelación trinitaria y cristocéntrica para que las personas redescubramos nuestra relación ellos.
A su vez qué comunicar y cómo hacerlo es una unión indisoluble. De donde resulta que el mismo contenido es por sí mismo método y la manera en cómo se comunica lo transforma en contenido mismo de la fe: la salvación realizada en Jesús, y cómo lo hace desde su Encarnación, vida pública, pasión, muerte y resurrección.
2. Inspiración: Pedagogía de Dios
El método catequético se inspira en cómo la Trinidad se revela y manifiesta, cómo ella trata y respeta a las personas en sus realidades concretas, en las propuestas liberadoras y de salvación que realiza. La misma encarnación del Verbo es inspiración pedagógica de la catequesis (DPC, 2020)(# 194). Uno de los aportes y novedades que hace este documento en el año 2020 es justamente mencionar y especificar la metodología y su vínculo con el contenido. Intuición que Frans De Vos ya había expresado en la década de 1970 en Argentina cuando publicó por primera vez “Metodología Catequística” y que iterara como una constante, es decir, una profunda convicción hasta su última reedición (De Vos, Frans, 2019). En lo que respecta a lo metodológico el DPC especifica una metodología (# 197 – 217), aunque previamente afirma que hay pluralidad de métodos. En este aspecto se le puede hacer algunas salvedades.
La primera es por el concepto método que pareciera ser entendido como recursos, formas contextualizadas o adecuadas a realidades o estrategias. Si entendemos método de esta manera, es correcto afirmar que no hay uno solo. Sin embargo, comprendido como “palabra que deriva de dos voces griegas: meta (hacia), que es una preposición que da idea de movimiento, y odos (camino). Método significa camino hacia algo, camino que se sigue para lograr un fin” (González Ramírez, Javier, 2024, pág. 7). Así comprendido, existe un solo método que proviene de las orientaciones de la Pedagogía de Dios y humana, y que la Catequética sistematiza. Los grandes catequetas así lo confirmaron en el siglo XX y que figura en los libros sobre Metodología, Manuales o Diccionarios de Catequética (Fossion, Ginel, Alberich, De Vos, Meddi, etc.). Es necesario reconocer que se aplicó o aplica a la catequesis métodos provenientes de otras ramas de la teología o de la pedagogía moderna según las épocas históricas (Preguntas y respuestas, Múnich, San Sulpicio, Ver-Juzgar-Obrar, etc.). En este ir creciendo y madurando se ha revalorizado y redescubierto que hay un método específico de la catequesis que, al contextualizarlo según las realidades de los catequizandos y sus culturas, variarán estrategias, recursos, materiales, etc. pero la base fundamental es la propuesta de la pedagogía de Dios: partir de la vida, proponer una Buena Noticia e invitar a respuestas libres y comunitarias de la fe.
La gran dificultad que tiene la unión método y contenido, en realidad es la concepción del ministerio de la catequesis. Y ahí, si podría haber diferente “maneras”, pero el meollo estaría en ver si realmente dicha definición es catequesis. Como vivimos en un mundo donde todos tenemos derecho a opinar sin saber, muchos afirman que X cosa es catequesis, cuando realmente no lo es. Y por lo general, algunas discrepancias suelen provenir de quienes poseen una supina ignorancia sobre una materia en particular… Por eso, para evitar debates estériles, nos vamos a enfocar en cómo la iglesia en su magisterio define a la catequesis:
- “un camino de crecimiento y maduración de la fe en un contexto comunitario – eclesial que da sentido a la vida. En efecto, por medio de la catequesis todos los hombres pueden captar el plan de Dios Padre –centrado en la persona de Jesucristo- en su propia vida cotidiana […] La Iglesia siente la necesidad pastoral de acompañar al hombre en su proceso de maduración en la fe. Este acompañamiento catequístico se ha de hacer durante toda la vida del hombre, a lo largo de las diversas etapas y situaciones de la persona. Esta es la respuesta para nuestro tiempo que nos ha dado el magisterio de la iglesia y que llamamos Itinerario Catequístico Permanente (CEA – JEP, 1988) (50 – 51).
- “la finalidad de la catequesis, en el conjunto de la evangelización, es la de ser un período de enseñanza y de madurez, es decir, el tiempo en que el cristiano, habiendo aceptado por la fe la persona de Jesucristo como el solo Señor y habiéndole prestado una adhesión global con la sincera conversión del corazón, se esfuerza por conocer mejor a ese Jesús en cuyas manos se ha puesto: conocer su misterio, el Reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas contenidas en su mensaje evangélico, los senderos que Él ha trazado a quien quiera seguirle” (Juan Pablo II – CT, 1979) (#20) (Recordemos que este documente fue el último, hasta el momento, en el magisterio papal que reflexiona únicamente sobre la catequesis como fruto del Sínodo de 1977).
- La catequesis es una formación orgánica y sistemática de la fe. Es un aprendizaje de toda la vida cristiana. Es una formación básica, esencial, centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas más básicas de la fe y en los valores evangélicos más fundamentales. La catequesis pone los cimientos del edificio espiritual del cristiano, alimenta las raíces de su vida de fe, capacitándole para recibir el posterior alimento sólido en la vida ordinaria de la comunidad cristiana. En síntesis, la catequesis de iniciación, por ser orgánica y sistemática, no se reduce a lo meramente circunstancial u ocasional; por ser formación para la vida cristiana, desborda —incluyéndola— a la mera enseñanza; por ser esencial, se centra en lo común para el cristiano, sin entrar en cuestiones disputadas ni convertirse en investigación teológica. En fin, por ser iniciación, incorpora a la comunidad que vive, celebra y testimonia la fe (DGC, 1998) (#17 – 35; 67 – 68).
- La catequesis es un acto de naturaleza eclesial, nacido del mandato misionero del Señor (Mt 28, 19-20), cuyo objetivo, como su propio nombre indica, es hacer resonar continuamente en el corazón de cada hombre el anuncio de su Pascua, para que su vida sea transformada. En cuanto realidad dinámica y compleja al servicio de la Palabra de Dios, ella acompaña, educa y forma en la fe y para la fe, introduce en la celebración del Misterio, ilumina e interpreta la vida y la historia humana. Al integrar armónicamente estas características, la catequesis expresa la riqueza de su esencia y ofrece su contribución específica a la misión pastoral de la Iglesia (DPC, 2020) (#55).
Si alguna persona tiene alguna discrepancia son esas definiciones, más que criticar a quien las replica, tendría que dirigirse a quienes la han publicado: Obispos de Roma, Obispos de alguna Conferencia Episcopal, Participantes de algún Congreso…
3. Unión copulativa: Divinidad y Humanidad (Teándrico)
Por esta intuición, ya se puede afirmar que unir contenido y método es la forma de hacer catequesis. Desde esta perspectiva es que tanto Frans De Vos como la Catequética en sí misma, plantean como características de la Metodología Catequística una doble fidelidad: a la Trinidad (Fides Quae) y al ser humano (Fides Qua). Y nos animamos a incluir como una dimensión más, que brota y emerge de dichas fidelidades: la alegría de la fe (Curia, Christian, 2008, págs. 140-146). André Fossion, catequeta de Bélgica con influencia universal, reafirma que:
“Se trata en la catequética de no separar el estudio del objeto de la fe (fides quae creditur) de la consideración de sus condiciones de enunciación, transmisión y apropiación (fides qua creditur) en el campo de la comunicación humana, y por lo tanto de la búsqueda del mejor “savoir faire” comunicativo para asegurar la comunicación de la fe en una determinada cultura. Así, dice Jacques Audinet a este propósito, es la articulación del saber y del saber-hacer lo que nos parece constituir la originalidad de la reflexión catequética” (Fossion, Andre, 1990, pág. 492).
4. Plegaria
Durante este mes de agosto, elevaremos juntos esta plegaria para seguir haciendo catequesis, especialmente, con la vida de un santo catequista: Frans De Vos, padre de la Catequesis renovada en Argentina.
Bendita seas, Trinidad, fiel y llena de ternura, es bello y necesario alabarte siempre y en todo lugar, porque sos presencia tierna, bondadosa y cercana.
Te damos gracias, por nuestro amado, admirado y venerado Frans, cuando él hablaba de Instituto Superior de Catequesis de Argentina, le llegaba al corazón, así nos encontramos hoy al balbucear sobre tu presencia en su vida.
Te damos gracias, porque su santidad, es catequesis de tu amor.
Te damos gracias por cada experiencia, reflexión, celebración, risa, lágrima, etc., pero muy especialmente el tiempo compartido con Frans, porque con él vivimos y aprendimos a gustar que bueno es el Señor, que el Evangelio es memoria, identidad, celebración y el sentido de nuestra misión como catequistas. Junto con tantos catequistas, renovando nuestra fe y misión expresamos: Aquí estamos, envíanos.
Gracias Frans, padre de la catequesis renovada, por encontrar y suscitar la alegría de la fe en un mundo en cambio, por ser padre, amigo, maestro y testigo de Dios… y, utilizando las palabras de Pedro a Jesús, lo demás “tú lo sabes todo”, reza por nosotros para que, como catequistas, continuemos haciendo eco del Dios revelado por Jesús, que vive, reina y nos ama por los siglos de los siglos. Amen.
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Bibliografía
CEA – JEP. (1988). Juntos para una evangelización permanente. CABA: Oficina del Libro.
Concilio Vaticano II – Dei Verbum (1965). Obtenido de https://www.vatican.va
Curia, Christian. (2008). Un poco de aire fresco. Bases para la espiritualidad del Catequista. CABA: Claretiana.
De Vos, Frans. (2019). Metodología Catequística. CABA: Claretiana.
Directorio General para la Catequesis (1998). Obtenido de https://www.vatican.va
DPC. (2020). Directorio para la Catequesis. CABA: Oficina del Libro.
Fossion, Andre. (1990). La catéchèse dans le champ de la communication. Ses enjeux por l´inculturation de la foi. Paris: Cerf.
González Ramírez, Javier. (2024). Los métodos en la catequesis. CABA: PPC – BONUM.
Juan Pablo II – Catechesi Tradendae (1979). Obtenido de https://www.vatican.va

