En un momento en el que la inteligencia artificial, las redes sociales y los algoritmos están transformando la forma en que las personas se relacionan, León XIV ha lanzado un llamamiento a recuperar el sentido más profundo de la comunicación. Con motivo del Congreso Mundial de SIGNIS, la Asociación Católica Mundial para la Comunicación, que se celebra del 3 al 8 de agosto en Kigali (Ruanda), el Pontífice ha expresado su deseo de que este encuentro “contribuya a dar un nuevo impulso para que las plataformas de comunicación promuevan el bien común de la familia humana”.
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El mensaje, firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y leído por el nuncio apostólico en Ruanda, Arnaldo Sánchez Catalán, llega en la primera edición del congreso celebrada en África. Cada cuatro años, SIGNIS reúne a periodistas, cineastas, productores, comunicadores y responsables de medios católicos de todo el mundo para reflexionar sobre los grandes desafíos de la comunicación.
Mucho más que transmitir información
En su mensaje, León XIV parte de una constatación: vivimos en una época profundamente marcada por la tecnología digital. Sin embargo, advierte de que la comunicación no puede reducirse al intercambio de datos o noticias.
Citando su encíclica ‘Magnifica humanitas’, recuerda que la comunicación digital “no consiste simplemente en la transmisión de información, sino en la creación de una cultura”, ya que tiene la capacidad de modelar la forma en que las personas comprenden el mundo e influir en la conciencia colectiva.
Por ello, anima a que las reflexiones del Congreso —centradas este año en la “comunicación digital para la armonía cultural y el bienestar ambiental”— den lugar a nuevas estrategias capaces de poner la tecnología al servicio de la verdad y de la dignidad humana. El objetivo, subraya, es que los medios de comunicación contribuyan a construir una cultura inspirada en los valores evangélicos de la comunión, la paz y el cuidado de la creación.
La tecnología conecta, pero no siempre crea comunión
Entre los participantes también intervino, mediante un videomensaje, el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, que quiso recordar una idea que considera esencial en el actual ecosistema digital: “la comunicación no comienza con la tecnología, sino con las personas”.
Ruffini advirtió de que la hiperconectividad no garantiza relaciones auténticas. En un contexto marcado por la guerra, la polarización, la desinformación y la creciente desconfianza social, alertó de que una conexión virtual no equivale necesariamente a una verdadera comunión entre las personas.
Frente al riesgo de aislamiento, fragmentación o de una falsa intimidad construida por los algoritmos, defendió que la misión de los comunicadores católicos pasa por generar confianza y favorecer una comunicación basada en el encuentro, la verdad y la responsabilidad compartida.
Inteligencia artificial, medio ambiente y protección de menores
Durante esta semana, los participantes abordarán algunos de los principales desafíos de la comunicación contemporánea: el impacto de la inteligencia artificial en los medios, la alfabetización mediática, la protección de niños y adolescentes en el entorno digital, el cuidado de la creación, la igualdad de género, el discipulado digital y el papel de la comunicación en la construcción de sociedades pacíficas.
En este contexto también participa el Dicasterio para la Comunicación a través del llamado Proyecto Pentecostés, una iniciativa destinada a crear una red internacional de voces femeninas vinculadas a la vida religiosa para reforzar su presencia en los medios de comunicación del Vaticano.
El Congreso concluirá el próximo 8 de agosto con el propósito de seguir impulsando una comunicación capaz de tender puentes en un mundo cada vez más conectado, pero también más fragmentado.
