Arrancó este 6 de julio la edición 121 de la Asamblea plenaria de los obispos de Colombia con tres claros derroteros: formación del clero, camino sinodal y el proceso de paz en el país.
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Francisco Javier Múnera, arzobispo de Cartagena y presidente del Episcopado, señaló en su discurso de apertura que la Iglesia está llamada a ser artesana de la reconciliación, la paz y el perdón.
Recordó que como pastores están invitados a reconocer la acción del Espíritu Santo para responder, con fidelidad y creatividad a los desafíos de la evangelización en el contexto actual, marcado por la polarización.
En este sentido, será clave la formación de los futuros sacerdotes, porque “de ella depende, en buena medida, la capacidad de seguir anunciando el Evangelio y acompañando a las comunidades en medio de las realidades que vive el país”.
Formación del clero
El prelado indicó que esta plenaria constituye un tiempo de oración, discernimiento y escucha, puesto que “seguimos caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa”.
Asimismo recordó que la Asamblea revisará la Ratio Nationalis, es decir, el documento que “orienta la formación sacerdotal en Colombia, acogiendo las orientaciones del camino sinodal promovido por la Iglesia universal”.
“La anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes”, acotó.
También apuntó que este espacio será una oportunidad para compartir las alegrías, preocupaciones y desafíos de las Iglesias particulares para fortalecer la misión evangelizadora.
Mayor conversión
Múnera ha explicado que durante la asamblea abordarán el tema de la cultura del cuidado, reafirmando el compromiso de la Iglesia en esta materia.
Por ello, en sintonía con las orientaciones del reciente magisterio pontificio, insistió en promover comunidades cada vez más transparentes, corresponsables y seguras, que acompañen a las víctimas de abusos.
En este sentido, ha pedido a todos una actitud de conversión permanente que “permita seguir construyendo ambientes donde prevalezcan la confianza, el respeto por la dignidad humana y el cuidado de las personas más vulnerables”.
Promotores de paz
El arzobispo invitó a sus colegas y hermanos a traducir la esperanza cristiana en acciones concretas como ha pedido el papa León XIV.
En este sentido, animó a cada uno a seguir siendo promotores de reconciliación, diálogo, desarrollo humano integral y construcción de paz, sobre todo en un momento que “exige fortalecer la confianza, el respeto por las instituciones y el compromiso con el bien común”.
“Construir una sociedad más justa y reconciliada es una tarea compartida, en la que la Iglesia quiere seguir ofreciendo su aporte desde el Evangelio y el servicio a todas las personas”, indicó.
El bien común no es utopía, sino “una posibilidad real”, por lo que ha pedido nos desfacer en esta tarea por el bien de todos.
