José Francisco Gómez Hinojosa, vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)
Ex vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)

‘¿En qué puedo servirle, hermana Prefecta?’


Imagino la escena. Aunque se supondría que la oficina de un Dicasterio Vaticano estaría hospedada en un edificio histórico, con frescos, tapices, esculturas, techos altos y mobiliario antiquísimos, la mayoría se distinguen por su funcionalidad operativa: son despachos sencillos, con escritorios de madera, albergando computadoras y teléfonos fijos, más estantes plagados de archivos y documentos.



En una de ellas trabaja sor Alessandra Smerilli, todavía como secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral pero, a partir del próximo septiembre, nada más y nada menos que como Prefecta del mismo.

Su nombramiento se une a los de otras mujeres que, poco a poco, quizá demasiado despacio pero sin pausas, van tomando las riendas de departamentos cada vez más importantes en la Curia romana. Ya son tres en sus 16 Dicasterios.

En efecto. Desde el seis de enero del año pasado, el papa Francisco nombró a la hermana Simona Brambilla, del Instituto de las Misioneras de la Consolata, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. El dos de junio de este año, María Montserrat Alvarado, laica mexicana, fue nombrada por León XIV como prefecta del Dicasterio para la Comunicación. Asumirá el cargo el 1º de noviembre. Y a ellas se suma la mencionada Alessandra Smerilli, futura Prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Su nombramiento se publicó el 30 de junio.

 

Alessandra Smerilli

Alessandra Smerilli. Foto: Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

Lo interesante es que, tanto en el caso de sor Simona, como en el de la hermana Alessandra, ambas tienen bajo su dirección a un ProPrefecto… ¡que es cardenal! A la primera le ayudará Ángel Fernández Artime, y a la segunda Fabio Biaggio.

Estamos, entonces, ante un paso monumental no sólo porque estas damas encabezarán importantes organismos de la institución eclesial, sino porque los segundos de a bordo son, además de varones, príncipes de la Iglesia Católica, eminentísimos señores.

¿Serán lo suficientemente maduros los purpurados como para permitir que una mujer sea su jefa? ¿O, como sucedió con Bergoglio y parece que se sigue intentando con Prevost Martínez -su firme llamado a la obediencia en el reciente Consistorio así lo indica- buscarán boicotear estas directrices de los recientes Papas?

Imagino la escena. Una asistente llama al cardenal ProPrefecto y le dice que es requerido por su superiora. Después de saludarla, le dice con todo respeto: ‘In cosa posso esserle utile, Sorella Prefetta?’

Pro-vocación

Una llaga no cerrada. Una herida que se abre aún más. Como en 1988, en que Marcel Lefebvre ordenó obispos a Alfonso de Galarreta y a Bernard Fellay, ahora estos -celebrante y concelebrante- han transmitido la ordenación episcopal a cuatro presbíteros de su Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). Como el fundador, han sido excomulgados. Entiendo que León XIV y su Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el ‘Tucho’ Fernández, no podían hacer otra cosa, después de sus continuos llamados a que acataran la negativa vaticana, y a que desistieran. Son hijos y hermanos desobedientes. Ojalá se les trate más como lo primero y menos como lo segundo.