León XIV reza en el cementerio de Lampedusa y bendice el muelle en honor a Francisco

León XIV, en el cementerio de Lampedusa
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León XIV ha llegado hoy a las 09:00 horas a Lampedusa, la isla italiana del Mediterráneo que el 8 de julio de 2013 se convirtió en la primera visita apostólica del pontificado del papa Francisco al ser puerto de llegada de tantos migrantes.



¿Su primera parada? El cementerio, donde el Pontífice ha rezado y depositado una ofrenda floral ante las tumbas de varios migrantes precisamente el día en el que se celebran los 250 años de la independencia de Estados Unidos, su país natal.

Desde allí, Robert Francis Prevost ha puesto rumbo hasta la denominada Puerta de Europa, desde donde -con un viento que le ha provocado perder hasta el solideo- ha divisado la bahía mediterránea y ha conocido a una familia migrante acogida en la isla.

León XIV en la Puerta de Europa de Lampedusa

León XIV en la Puerta de Europa de Lampedusa. Foto: EFE

La tercera parada del Papa agustino, antes de dirigirse al polideportivo Arena de Salina para celebrar la misa, ha sido el Muelle Favaloro, nombrado en honor a Francisco y cuya placa en recuerdo de Jorge Mario Bergoglio ha sido bendecida por su sucesor. Allí también ha saludado a un grupo de migrantes que, tras su ruta en patera, siguen en la isla.

Alcalde de Lampedusa: “Su visita es una caricia fraterna”

A su llegada al polideportivo, el alcalde de Lampedusa, Filippo Mannino, le ha dicho que su presencia en la isla es “un regalo” y “una caricia fraterna”.

“Lampedusa es una pequeña tierra en medio del mar, pero durante muchos años ha albergado grandes interrogantes, profundas heridas y esperanzas alegres. Aquí, el Mediterráneo no es solo horizonte, belleza y vida. Es también espera, lugar de desembarco, dolor y memoria. Es el lugar donde tantas personas han buscado salvación, dignidad y un futuro. Algunos han encontrado una nueva perspectiva, otros nunca la han encontrado: a todos los llevamos en nuestros corazones”, ha destacado el alcalde.

En su discurso, Mannino ha recalcaldo que “los pescadores, los rescatistas, la policía, los voluntarios, los trabajadores, las familias, los
niños y los ancianos lo saben. Toda una isla lo sabe, a menudo en silencio, habiendo aprendido a mirar al mar no solo como una frontera, sino como una vocación”.

Así, en medio de tanto dolor, “Lampedusa siente la necesidad de encender una luz. Una luz frágil, quizás pequeña, pero tenaz. La luz de quienes no se rinden ante la indiferencia. La luz de quienes siguen creyendo que toda vida humana es sagrada. Es la luz de nuestro faro. El faro de Lampedusa. El faro no hace ruido. No juzga. No elige a quién ilumina. Permanece iluminada en la noche, muestra el camino, acompaña a quienes buscan la orilla, recuerda que nadie debe sentirse perdido en la oscuridad”, ha remarcado el alcalde.

En su presentación de Lampedusa, el alcalde ha hecho hincapié en que “una isla tan pequeña ha demostrado que incluso lo que parece frágil puede lograr cosas inmensas. Ha acogido, ayudado, consolado. Ha conocido el miedo, el cansancio, el dolor, la ira, pero nunca ha dejado de
tender la mano”.

León XIV: “El Papa continúa acompañándolos”

Unas palabras, que fueron correspondidas por el propio León XIV. En primer lugar, agradeciendo el cariño a su predecesor: “El hecho de que hayan decidido nombrar el Muelle Favaloro en honor al papa Francisco es una muestra del vínculo que él estableció con su comunidad y con nuestros hermanos migrantes: el Papa ha estado cerca de ustedes durante este momento tan difícil. Y hoy estoy aquí para decirles que el Papa continúa acompañándolos, apoyándolos y animándolos”.

Asimismo, el primer Papa norteamericano de la historia ha concluido su mensaje dejando claro que no ha ido hasta allí para dar discursos, sino para celebrar la Eucaristía, “el signo supremo de la presencia de Cristo entre nosotros. El gesto de Jesús al partir el pan para entregarse a sí mismo da sentido y fuerza a nuestros actos cotidianos de ayuda y solidaridad”.

“Sí, este es un lugar donde los gestos hablan más que las palabras. Pero los gestos, para ser humanos, requieren un corazón. Por eso nos hemos reunido aquí: para recibir de Cristo el amor que solo Él puede darnos, para que el mundo de hoy y de mañana sea más humano para todos”, ha subrayado el Papa.

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