Hay gente que lleva muy mal tomar pastillas, es decir, necesitar medicamentos. Para la tensión arterial elevada, el colesterol, el azúcar, la próstata. Patologías variadas que van apareciendo con la edad.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Se endurecen las arterias y eso provoca hipertensión, el metabolismo se modifica y los niveles de colesterol y ácido úrico se convierten en demasiado elevados. Incluso si no dan problemas ahora, está indicado tratarlos para evitar problemas en el futuro.
Aceptar nuestras limitaciones
Negar la necesidad de medicación para evitar enfermedades que pueden aparecer años después, o rehusar utilizarla, tiene que ver con la negativa a envejecer y aceptar nuestras limitaciones, que apuntaba en una entrada previa.
Hay otra forma de verlo. El problema no es necesitar medicamentos, sino no disponer de ellos. He visto las consecuencias en los países africanos donde he desempeñado voluntariados. Ictus gravísimos en personas jóvenes, que no pudieron tratar su hipertensión, o lo hicieron de forma irregular, simplemente porque no pudieron comprar los antihipertensivos que necesitaban.
Infecciones devastadoras en enfermos que no consiguieron controlar la replicación del virus que deprimía su sistema inmunitario, porque los antivirales no llegaron a tiempo.
Otra manera de percibir la misma realidad
Es otra manera de percibir la misma realidad. En España, el médico nos aconseja una medicación para controlar nuestra tensión o colesterol, vamos a la farmacia y, por unos pocos céntimos, a lo sumo unos pocos euros, disponemos de fármacos excelentes, eficaces y bien tolerados.
Habría que agradecerlo, no quejarse. En el otro extremo, está el abuso de medicamentos, el despilfarro, pero de eso mejor escribo otro día.
Recen por los enfermos, por quienes les cuidamos y por este país.
