La Pastoral de Movilidad Humana en la frontera México-Guatemala llamó a los Estados a priorizar las migraciones, pues actualmente, “las políticas migratorias, los acuerdos multilaterales y las órdenes ejecutivas atentan contra el derecho humano a migrar”.
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Al concluir el III encuentro efectuado en Guatemala, aseguraron que “se trata de personas y familias en extrema vulnerabilidad, con niños y niñas y adultos mayores, afectados en su salud física y mental, son ‘pequeños’”.
En el marco de su encuentro hicieron propio el lema elegido por el papa León XIV para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se basa en el evangelio de Mateo, 18.5: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, a mí me recibe”.
Los grupos criminales se han fortalecido y consolidado
Los obispos y agentes de pastoral reunidos denunciaron que en la actualidad continúan las condiciones de empobrecimiento, precariedad, desigualdad y violencia sistémica que enfrentan las poblaciones.
Asimismo, dijeron, “constatamos que los grupos criminales, las estructuras de trata y las extorsiones en las rutas migratorias se han fortalecido y consolidado… han encontrado una fuente de ingresos sumamente lucrativa, al ser secuestrados… y en algunas ocasiones reclutados”.
La Pastoral de Movilidad Humana evidenció “la limitada o nula acción de los actores institucionales del Estado y organismos internacionales para garantizar el derecho a la protección internacional”.
III Encuentro de Agentes de Pastoral de Movilidad Humana de la Frontera México–Guatemala. Foto: Pastoral de Movilidad Humana – Conferencia Episcopal de Guatemala
Dificultad de reinserción sobre todos en los menores
En lo que se refiere a las deportaciones de guatemaltecos y mexicanos, señaló, los procedimientos de las políticas migratorias de expulsión en los Estados Unidos “deja en abandono en lugares de frontera” a las personas que, “experimentan la pérdida de sus condiciones económicas y de vida“.
En ese sentido, comentó que también se ha detectado una “marcada dificultad de reinserción en sus lugares de origen, principalmente para los menores, debido a la falta de flexibilidad en los programas de estudio, la complejidad y costo de los trámites de traducción y regularización de documentos”.
Por lo anterior, consideró, es necesario que los gobiernos “de nuestros países y de esta región en particular” hagan un “esfuerzo mayor de articulación institucional para hacer frente a las políticas extraterritoriales de odio y xenofobia que se fomentan en los territorios”.
Incidir en planes, proyectos y políticas a favor de los migrantes
En ese contexto, el comunicado destacó que la Iglesia y las comunidades “en una labor samaritana nos comprometemos y hacemos esfuerzos por brindar acompañamiento integral a las personas migrantes, desplazadas, retornadas y deportadas, desde las diócesis, las parroquias y las pastorales”.
Hicieron un llamado a las universidades y centros de investigación a fortalecer su aporte teórico, científico y técnico respecto a la movilidad humana, el desplazamiento, el retorno y las deportaciones; “así podrán evidenciar, sensibilizar e incidir en el desarrollo de planes, proyectos y políticas a favor de los migrantes”.
“Obispos, sacerdotes y agentes de pastoral de Movilidad Humana aquí reunidos, nos sentimos comprometidos a hacernos prójimos y poner en el centro de nuestra acción pastoral” a los migrantes y deportados, concluyó el comunicado.

