Enrique Lluc
Doctor en Ciencias Económicas

Reinventarse


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Una de las recomendaciones más en boga en estos tiempos es que tenemos que reinventarnos. Esto se les dice, sobre todo, a personas que están en la mitad de la vida, que han perseguido durante gran parte de su existencia unas metas, que las han logrado o no, pero que en estos momentos se encuentran vacías.



Si las han alcanzado porque no saben qué hacer, porque se han quedado sin metas, porque no tienen un objetivo que seguir como les había sucedido hasta ese momento y ven su futuro como un vacío sin metas ni utopías que perseguir. Si no las han alcanzado, porque se han vaciado para lograr una meta que nunca se hizo realidad, porque están agotadas de dirigirse hacia una dirección que ha resultado fallida.

Quienes aconsejan reinventarse les animan a que vivan de manera distinta, a que busquen nuevas metas, a qué se inventen una nueva persona que recupere la ilusión y dirija sus pasos en una nueva dirección, que tenga nuevos amigos y deje los anteriores, que construya una vida sobre unas bases diferentes a las que antes no le sirvieron.

Para ello les dan instrucciones sobre cómo tienen que reinventarse, cómo tienen que construir sus nuevas metas para que sean realistas y puedan alcanzarse sin mucha dificultad, cómo tienen que construir esa nueva persona, diferente a la anterior, que les va a permitir que ese vacío en el que viven no vuelva a repetirse.

Una pareja rema en las barcas de la Plaza España en Sevilla. Pareja. Rumbo. Remar. Dirección

Una pareja rema en las barcas de la Plaza España en Sevilla. Foto: EFE

Ante estas recomendaciones yo me pregunto ¿Es necesario reinventarse? ¿Es bueno reinventarse? ¿O pueden haber unas estrategias más adecuadas?. Creo, sinceramente, que no es adecuado seguir este camino. En primer lugar, construir una nueva persona no tiene por qué garantizarnos que esta va a ser mejor que la anterior.

Perseguir nuevas y diferentes metas no quiere decir que cuando las alcancemos no vayamos a sentir el mismo vacío que hemos sentido al conseguir las anteriores. Las nuevas amistades no tienen por qué ser mejores que las anteriores. Pero la cuestión más importante de todas es que no podemos aglutinar dos personas distintas en una. Renunciar a quienes somos para construir otra persona, es algo que nos va a llevar, irremediablemente, al desastre, no podemos renunciar a quien somos.

Ser únicos

Por que cada uno de nosotros somos una persona única e irrepetible. Podemos equivocarnos (que nos equivocamos), podemos sentirnos vacíos (como sucede en ocasiones), podemos necesitar un revulsivo o un cambio de dirección en nuestras vidas, pero somos quienes somos y no necesitamos ser otros para hacerlo.

Los errores, los vacíos, las direcciones incorrectas, nos ayudan a mejorar, a encontrar otras metas, a ver lo bueno de las cosas, a no equivocarnos en el futuro, pero no necesitamos renunciar a quienes somos para ello.

Más que reinventarse, lo que necesitamos es mejorar, es avanzar en otra dirección, es corregir nuestros errores a partir de lo que hemos aprendido, desde lo que somos, sin renunciar a ello ni a las enseñanzas de nuestra vida. Podemos cambiar el rumbo de nuestra vida sin reinventarnos, sin renunciar a lo que somos, a lo que hemos vivido.