La misión comienza mucho antes de salir a anunciar el Evangelio: comienza en la comunión. Así lo ha subrayado el cardenal Luis Antonio Tagle durante la apertura de la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias (OMP), que se celebra estos días en Roma.
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Allí, el pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización ha ofrecido una reflexión sobre el mensaje de León XIV para la Jornada Mundial de las Misiones 2026, centrado en el lema: ‘Uno en Cristo y unidos en la misión’.
La reflexión de Tagle parte de la oración de Jesús en el capítulo 17 del Evangelio de san Juan, cuando pide al Padre “que todos sean uno”. Para el cardenal filipino, esa petición no es una simple llamada a la buena organización o a la coordinación pastoral, sino el corazón mismo de la identidad cristiana.
“En esa oración están todos los hilos de la teología, de la espiritualidad, de la Trinidad, de la eclesiología y de la misión”, explicó Tagle, añadiendo que, incluso hoy, Cristo sigue rezando por esa unidad.
La unidad no es estrategia
Asimismo, Tagle ha insistido en que la comunión entre los cristianos no nace de planes humanos ni de estrategias organizativas, sino un don recibido en el bautismo y una participación en la misma comunión de Dios. “La unidad que Jesús desea y por la que reza se nos concede por la fe y por el bautismo”, ha señalado, recordando que toda acción misionera debe hundir sus raíces en esa experiencia espiritual.
“La unidad de los cristianos es una condición de autenticidad y de credibilidad misionera”, ha afirmado, subrayando que esto “es una declaración sobre quién es nuestro Dios”. Desde esta perspectiva, la vida de las comunidades cristianas se convierte en un anuncio en sí misma, y el Evangelio resulta “creíble”.
“Lo que está en juego no es mi tribu ni mi región”, ha advertido el cardenal Tagle. “Lo que está en juego es si las personas creerán que Jesús fue enviado por el Padre”. “Debemos poder decir al mundo, con nuestras palabras y con nuestra vida: la unidad es posible, la unidad es real”, resumió.
Para finalizar, Tagle ha recordado que “el amor es la sustancia de la unidad y también la sustancia de la misión”, porque Jesucristo “nos enseñó a amar a todos”.
