Para Rosa María Alsina, “la Inteligencia Artificial (IA) nunca va a sustituir las grandes preguntas humanas, pero sí nos va a cambiar el contexto”. Con esta premisa, la catedrática de Ingeniería en La Salle-Universitat Ramón Llull arrancó la ponencia de apertura de las X Conversaciones PPC, que se celebran hoy en el madrileño colegio mayor Jaime del Amo, de los misioneros claretianos.
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Organizados por la editorial, de la mano del Instituto Superior de Pastoral, estas jornadas buscan afrontar el desafío de la Inteligencia Artificial (IA) bajo el lema “Hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5), en la antesala de que el próximo 25 de mayo el papa León XIV presente su encíclica ‘Magnifica humanitas’, que aborda esta cuestión como prioritaria.
Tremendamente democrático
A lo largo de su intervención, Alsina presentó la IA como “una revolución tremendamente democrático” que afecta “prácticamente a todos los aspectos de la vida”. “No nos quedemos con la idea de un tipo de programario que solo sintetiza, sino que va más allá: está contaminando otros muchos espacios. De hecho, podríamos decir que solo se puede vivir sin IA si literalmente uno se aísla por completo”, añadió.
“La IA puede controlarnos… si la dejamos”, dejó caer en una sana provocación, añadiendo además que se presenta como “similar a lo humano, pero no es humano, lo intenta imitar con más o menos éxito, por lo que sí puede engañar con cierta facilidad”. “Veo mucha operatividad, no tanto creatividad”, comentó al hilo de esta reflexión. “No veamos una perspectiva romántica a la IA, nació desde una conciencia de negocio”, comentó al repasar la historia de esta herramienta tecnológica.
Respuestas plausibles
A partir de ahí, planteó que la IA puede “generar respuestas plausibles, pero no necesariamente ciertas”. “No disciernen, no tienen conciencia no comprensión, no verifican la verdad por defecto, aunque pueda ser verosímil”, alertó Alsina.
“¡Tranquilos! La IA no sustituirá a la persona, pero es cierto que automatiza rutinas, acelera procesos y transforma trabajo”, apuntó en su intervención. En esta misma línea insistió en que “para nada sustituye a la persona en creatividad, empatía, juicio y responsabilidad”. Por eso, hizo hincapié en que “no humanicemos la IA, es una herramienta, aunque hable muy bien, no es un interlocutor”.
Gobernar y regular
Desde ahí, la especialista hizo un llamamiento para comprender cómo usarla, destacando que es necesario “controlar la IA significa gobernar su diseño, despliegue y uso”. “Somos responsables de gobernar la tecnología, lo que requiere supervisión y regularización”.
“El riesgo no está en la voluntad de la IA, sino en los usos, incentivos y sistemas que las despliegan”, expuso, vinculándolo a los ciberataques: “La IA para nada es neutral, está entrenada con datos concretos”.
En su reflexión final, la catedrática remarcó que, a través de su encíclica, comentó que León XIV va a ser un actor muy relevante frente a a la IA: “Tenemos la esperanza de que su texto nos ayude a poner más luz en el día a día, en la cotidianidad, para comunicar con verdad y pensar la IA con rostros, para ponerla al servicio del bien de la humanidad y de las personas”
