SÁBADO
Parroquia del Perpetuo Socorro. Boda de Emma y Juan. En el altar, el padre Valeriano. Un agustino que ejerce de educador, de acompañante, de amigo de quien busca que su unión sea bendecida. Corresponde proponiéndoles una ITP. Inspección Técnica de Parejas. “No estoy casado, pero algo sé de convivencia, porque vivo con dieciséis en comunidad”. No le falta razón.
Desde ahí, defiende la verdad, pero alerta del “sincericidio” en el matrimonio. O lo que es lo mismo, decir todo lo que se nos pasa por la cabeza. Con un aderezo: “Las parejas que más duran no son las que se pelean menos, sino las que se pelean mejor”. No sé si lo dijo san Agustín. Pero es una recomendación a la altura de un doctor de la Iglesia. Y por si fuera poco, un último consejo para todo hijo de vecino: “Dios no pone su casi todo, si tú no pones tu casi nada”.
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DOMINGO
Los relatos que uno recibe de las víctimas de las HAM parecen no tener límite. Ninguno. Aunque niegue la mayor, lo que registró en su informe la Rota fue de tal calibre que no dudaron en pedir el cierre de la asociación. Ellas y ellos lo ven venir. Por eso, han puesto pies en polvorosa y ya buscan expandirse por Estados Unidos y México. Para esquivar las medidas eclesiales y refundarse como sea y donde sea. Un familiar me comparte desconsolado que su hija está dispuesta a continuar en esta huida hacia adelante, aunque sea fuera de la Iglesia. Otra amenaza cismática. Tanto las de Belorado como los lefebvrianos se quedan en nada.
MARTES
Coloquio de la Delegación de Cultura de la Archidiócesis de Madrid. Mano a mano con Pedro Jesús Domínguez. Sobre la sinodalidad. Uno escucha a un sabio. No solo por ser máster en la materia. Sobre todo, porque formar parte del Pueblo de Dios otorga esa autoridad de quien se patea la realidad de una comunidad que se sabe barro profético. Definición de lo sinodal como una “demogracia de la comunión”. Ni democracia ni dictadura. Se juega en otros parámetros. La de la gracia del Espíritu Santo que acuna e impulsa. “Para llegar al consenso del Espíritu, nos tenemos que vaciar de nosotros”.


