La Iglesia en Castilla pone las bases para un proceso de regeneración sinodal. Así ha quedado de manifiesto en las conclusiones finales de la asamblea que se ha celebrado este fin de semana en Ávila, con la participación de 300 delegados de las nueve diócesis, entre obispos, sacerdotes, religiosos y laicos. Al encuentro, han asistido como invitadas las diócesis de León y de Astorga.
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Bajo el lema, ‘Renovados para la misión’ y con el empeño de aterrizar la dinámica sinodal propuesta por el papa Francisco han establecido siete líneas de acción se presentaron en la tarde de ayer durante la ponencia final.
Estas conclusiones fueron respaldadas después en la misa de envío celebrada en la capital abulense y presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello.
Bloques temáticos
De esta manera, los tres grandes bloques temáticos que han centrado los diálogos en estos días han sido la necesidad de una conversión pastoral y fortalecimiento del encuentro con Jesucristo, la renovación del estilo pastoral para ser una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable, así como la reforma de las estructuras evangelizadoras, con especial atención a la parroquia y al entorno digital.
Para materializarlo, se han planteado las siguientes iniciativas:
- Impulsar la creación de pequeños grupos de vida, a través de una campaña diocesana y de la preparación de personas que puedan ser acompañantes en sus inicios
- Formar a los agentes pastorales en dinámicas para trabajar y programar en equipo (en las unidades pastorales, sacerdotes, seminaristas, laicos y consagrados…) para que planifiquen y desarrollen conjuntamente la acción pastoral superando el clericalismo
- Reforzar la dimensión social de la evangelización a través de iniciativas de caridad, justicia y compromiso social que hagan visible el Evangelio en la vida cotidiana
- Promover el discernimiento y acompañamiento de los carismas de cada bautizado para que le ayude a descubrir sus dones y su lugar en la misión de la Iglesia
- Apostar decididamente por la catequesis familiar y de adultos en la diócesis
- Replantear las unidades pastorales, formando las que pueden serlo realmente y aplicando criterios geográficos, históricos y religiosos propuestos desde el arciprestazgo, dotándolas de medios materiales y humanos
- Formar equipos misioneros interparroquiales en los arciprestazgos, que propicien el primer anuncio y una formación continuada, creando además un fondo común de recursos y buenas prácticas al servicio de todas las comunidades
Un solo cuerpo
“Es verdad que cada uno veníamos de una realidad muy distinta, diferentes diócesis, pero al final sí que nos hemos sentido todos como miembros de un solo cuerpo, como miembros de la Iglesia, todos miembros del Pueblo de Dios”, ha valorado al cierre de la asamblea la hermana Marimar Gómez, misionera oblata de María Inmaculada, que forma parte del equipo organizador.
Para Luis Miguel González, sacerdote vallisoletano que ha participado como delegado, ha puesto de manifiesto cómo esta cumbre eclesial “me ha vuelto a descubrir que la diversidad, la diferencia, en este caso ya entre nueve diócesis, con circunstancias hermanas, pero a la vez diversas, no es un impedimento, sino un acicate, una maravilla”.