Los obispos de la frontera colombo- ecuatoriana han realizado un encuentro binacional en el que analizaron la actual crisis de violencia en esta zona.
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En esta plenaria participaron sacerdotes, agentes pastorales, organizaciones de cooperación internacional, entidades públicas, universidades y organizaciones sociales defensoras de derechos humanos de ambas naciones.
Identificaron la compleja realidad que viven las comunidades de este corredor fronterizo en Rumichaca, marcada por la violencia criminal de grupos armados. Esto ha provocado desplazamiento forzado de las comunidades.
Además ha impactado otras dimensiones como la economía, salud, educación, familias, destruyendo el tejido social.
Diálogo abierto
Los prelados han lamentado que la agenda política global de lucha contra las drogas y las economías extractivistas “postergan y agudizan la resolución de asuntos estructurales como las desigualdades, la pobreza, los conflictos armados y las múltiples violencias”.
Por supuesto, estos problemas son de vieja data como resultado de procesos históricamente acumulados y de condiciones estructurales persistentes, por lo que “se sigue evidenciando un recrudecimiento de las violencias que resulta imperativo comprender y atender”.
Los principales afectados son los pueblos indígenas, afrodescendientes, las mujeres, los niños, niñas y adolescentes, y la población rural.
“Convocamos a las parroquias, organizaciones no gubernamentales, entidades públicas y gubernamentales, a la academia, así como a las comunidades, a unir esfuerzos para mejorar la calidad de vida en los territorios fronterizos y promover un diálogo abierto y amplio que visibilice y afronte las problemáticas actuales”, indicaron.
Ampliar espacios de encuentro
Los obispos señalaron que mantendrán y ampliarán estos espacios de encuentro para seguir articulando estrategias con las comunidades para no solamente mitigar, sino transformar las dinámicas en estas comunidades.
Se comprometieron a consolidar una pastoral fronteriza binacional entre ambos países para generar una mayor incidencia y ampliar sus servicios pastorales.
También han propuesto fortalecer las capacidades de las comunidades para que protejan su territorio, sus derechos y preserven la vida, apostando por un mayor protagonismo y autogestión.
“Hacemos un llamado a las autoridades nacionales de ambos países a tender puentes para fortalecer los lazos históricos de amistad social, fraternidad, entendimiento y cooperación para el bien común de las dos naciones”, finalizaron.