La violencia en las escuelas, una preocupación de la Iglesia quilmeña

La Vicaría de la Educación pide la colaboración de las familias y de las comunidades educativas para transformar este desafío en una oportunidad educativa

La violencia en las escuelas, una preocupación de la Iglesia quilmeña

Desde hace unas semanas, el sector de la educación está movilizada por distintos episodios de amenazas y violencia entre el alumnado que desconcierta a directivos y docentes de las propias comunidades. Por tal motivo, la Vicaría de la Educación de la diócesis de Quilmes publicó un mensaje, bajo la consigna: “Que el reto sea desarmar las palabras para alcanzar una vida con sentido”.



Ellos mismos reconocieron la profunda preocupación que hay en la comunidad educativa por los mensajes y expresiones que no construyen, sino que, además,  generan miedo, incertidumbre y dolor.

Especificaron que muchas veces, especialmente entre los más jóvenes, ciertas prácticas surgen como juego, desafío o imitación de lo que se ve en redes sociales u otros ámbitos. Sin embargo, consideraron necesario afirmar, con claridad, que no todo puede tomarse a la ligera. Hay palabras que hieren, que asustan, que rompen vínculos y alteran la paz que tanto necesitamos cuidar.

“Como Iglesia que educa, sentimos la responsabilidad de acompañar, orientar y también ofrecer palabras que ayuden a comprender”, señalaron los miembros del equipo de educación.

Alumnos en el patio de un colegio

Alumnos en el patio de un colegio. Foto: EFE

Propuesta

Con la convicción de que educar es también enseñar a asumir la responsabilidad de lo que se dice, se escribe y se comparte, y es ayudar a descubrir que cada gesto tiene impacto en los demás y en uno mismo, la Vicaría presenta una alternativa.

Frente a estos “retos” que circulan, propone un desafío diferente: desarmar las palabras:

  • Desarmarlas para preguntarnos qué dicen, qué provocan, qué construyen o destruyen.
  • Desarmarlas para reconocer cuándo generan miedo en otros.
  • Desarmarlas para volver a elegir aquellas que cuidan, que respetan y que dan vida.

Para que esta sea efectiva, los integrantes del área de la educación mencionaron la necesidad de “contar con la insustituible colaboración de todas las familias en cuanto al uso responsable de las redes sociales por parte de sus hijos, la revisión atenta y constante de sus pertenencias y, fundamentalmente, la habilitación de la palabra y el diálogo en el hogar”.

Invitaron, entonces, a cada comunidad con sus equipos directivos, docentes, familias y especialmente a los estudiantes, a transformar este momento en una oportunidad educativa: a generar espacios de diálogo, escucha y reflexión parara juntos construir una convivencia de respeto, cuidado mutuo y verdad.

El objetivo es lograr que las comunidades educativas sigan siendo lugares donde la palabra sea puente y no amenaza; encuentro y no división; vida y no miedo, y que la tarea compartida lleve a una vida con sentido.

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