El papa León XIV ha bendecido esta mañana en el Palacio Apostólico Vaticano la primera piedra del ‘Centro Corazón – Papa Francisco’ del Policlínico Gemelli de Roma, en un acto en el que ha subrayado la necesidad de situar a la persona en el centro de la atención sanitaria y ha reivindicado el valor espiritual y humano del concepto de “corazón” en la tradición cristiana.
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Durante el encuentro, el Pontífice ha explicado que el propio nombre del proyecto ofrece la clave de su reflexión. Así, ha señalado que, en un primer nivel, está la dimensión técnica, que se basa en un acrónimo que identifica el área donde “se concentrarán los tratamientos de las enfermedades cardiovasculares”. Un modelo que, según ha reconocido, se presenta como “un nuevo modelo organizativo centrado en la persona”.
Sin embargo, el Papa ha señalado que “la palabra ‘corazón’, para vuestro Policlínico, dice mucho más”, recordando su vínculo con la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de la que forma parte el hospital. En este contexto, ha recordado que, cuando se fundó el centro, algunos desaconsejaban ese nombre por parecer “demasiado devocional”, y la beata Armida Barelli insistió en mantenerlo, convencida de que la obra nacía precisamente de la fe.
“Podemos decir que aquella elección, profética entonces, lo sigue siendo todavía”, ha señalado León XIV, recordando que el papa Francisco quiso dedicar su última encíclica Dilexit nos “al amor humano y divino del Corazón de Jesucristo”.
Cuidar la formación cristiana de los trabajadores
A partir de este texto, León XIV ha destacado una clave antropológica fundamental: “El núcleo de todo ser humano, su centro más íntimo, no es el núcleo del alma, sino de toda la persona en su identidad única, que es de alma y cuerpo”. En este sentido, el Papa ha afirmado que “todo se unifica en el corazón”, ya que, “si en él reina el amor, la persona alcanza su identidad de modo pleno y luminoso”.
“Cuanto más crece el Gemelli, tanto más debe cuidarse la formación humana y cristiana de quienes trabajan en él”, ha apuntado el pontífice, recordando que el amor del Corazón de Cristo es la “fuente principal de inspiración y de apoyo para nuestra vida y nuestro trabajo”.