“Nos sentimos impotentes ante esta ruta atlántica tan mortífera”. Así ha sido el lamento del obispo de Tenerife, Eloy Santiago, que ha compartido hoy un encuentro con periodistas sobre el fenómeno migratorio en el archipiélago en el marco de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal y ante el inminente viaje de León XIV.
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Acompañado por el obispo de Canarias, José Mazuelos, y la secretaria general de Cáritas Canarias, Caya Suárez, el prelado de la diócesis que aúna a las islas de Tenerife, El Hierro, La Palma y La Gomera ha confesado que “la realidad migratoria nos supera”.
“El Hierro ha sido el destino de llegada principal de cayucos con una población de 9.000 personas y que el año pasado recibió a 25.000 personas”, ha destacado Santiago.
Por eso, el mismo papa Francisco valoró la solidaridad en la acogida y tuvo la intención de visitar la isla más pequeña de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que soporta la mayor parte de la acogida porque ahora los cayucos salen de la parte baja de Senegal.
Migrantes, en el puerto de La Restinga, en la isla de El Hierro. Foto: EFE
Preguntado por Vida Nueva, Santiago no ha confirmado si el Papa estará o no en El Hierro, aunque ha señalado que “es difícil”. “El pueblo herreño ha vivido con mucha ilusión la posible visita de Francisco. Pero los tiempos y la logística de la visita de León XIV lo complica”, ha insistido.
No obstante, el obispo de origen grancanario ha explicado que “León XIV visita la Diócesis de Tenerife, no solo la isla. Que visite una ciudad no significa que no tenga presente La Gomera, La Palma y El Hierro”.
En sus palabras, Santiago también ha destacado que en Canarias hay “falta de recursos humanos y económicos”. En ese sentido, el obispo de la tradicionalmente llamada Diócesis Nivariense ha mostrado su convencimiento de que, “como Iglesia, vamos a visibilizar con la visita del Papa el drama migratorio en esta ruta”.
Sobre el apoyo económico de las instituciones canarias, Santiago ha sido muy claro al recordar que ese dinero no es para la diócesis, sino para el evento, y que, en aras de una transparencia efectiva, los datos serán publicados. Así, ha recordado que también se financian eventos musicales “aunque para ellos se cobre entrada”.
Mazuelos: “Si se quiere ser humano hay que acoger”
Por su parte, Mazuelos ha sido más contundente en sus palabras: “A muchos habría que meterlos en un cayuco cinco días en el Atlántico mañana y tarde sin comer para que vean si hay que acoger y cuidar a quienes llegan”. “Si se quiere ser cristiano, o directamente humano, hay que cuidarlos”, ha rematado.
El obispo de la diócesis que comprende las islas de Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa ha valorado la solidaridad de su pueblo: desde la gente que se lanza al mar en las playas de Lanzarote para esa primera acogida, a los pescadores de la Cofradía de Arguineguín que realizan esa primera acogida a pie de puerto.
Mazuelos ha alabado la labor del Gobierno de Canarias, que “está sensibilizado con esta realidad”. Sin embargo, ha dejado claro que “este no es un problema de Canarias, sino de Europa”. Así, ha insistido en la necesidad de “exigir responsabilidad a los países de origen”.
No obstante, “nosotros hablamos de personas que han llegado y a las que hay que responder. Y la respuesta es clara: acogerlos, no hay otra. Por lo menos que cuando lleguen a Canarias se encuentren que les tratan con la dignidad que antes no se les ha brindado”.
Caya Suárez: “No trasladamos personas, acompañamos procesos de vida”
Por otro lado, Suárez ha puesto en contexto la realidad en las islas desde que llegó la primera patera con dos personas en 1994 hasta hoy. La realidad es que Canarias se encuentra en una situación de pobreza estructural, como dice el Informe Foessa. Y es que el 25,5% de la población está en exclusión. “A eso se le suma que el 24% es población extranjera, principalmente latinoamericana”, ha destacado.
En ese sentido, la laica grancanaria ha dicho que “la ruta atlántica es una realidad sangrante”. Por eso, “a través de las comunidades parroquiales trabajamos en la atención de los migrantes con la intención de proteger las vulneraciones de derechos y esa es nuestra labor más importante”.
Suárez ha destacado también la unidad de las dos diócesis en el acompañamiento a las personas migrantes. Así, ha afirmado la necesidad de “poner el rostro de Jesús en el rostro de las personas a las que acompañamos”.
“Y este compromiso no lo vivimos como una carga, sino como una gracia porque hay que estar al lado de los más vulnerables”, ha subrayado Suárez. De hecho, Cáritas diócesana ha atendido en estos primeros meses del año a 1.118 subsaharianos.
Suárez ha puesto en valor los corredores de hospitalidad, de los que ya se han beneficiado 50 jóvenes. Esto significa la acogida de personas por parte de diócesis de la Península de los que las dos diócesis de Canarias no pueden asumir. “No trasladamos personas, sino que acompañamos procesos de vida. No se trata de un reparto”, ha remarcado.