José Francisco Gómez Hinojosa, vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)
Ex vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)

Que alguien les diga…


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Cuando, como Vicario General, recibía comisiones que buscaban impedir el cambio de algún padre, me daba mucho gusto porque también había solicitudes contrarias: pedían el cambio de un cura al que ya no soportaban.



Cierto día se presentó un señor elegante, ofreciendo como cartas referenciales el ser director de recursos humanos de una prestigiada firma internacional, y que se oponía al envío de su párroco -a quien valoraba mucho- a otra comunidad. “¿Qué protocolos siguen ustedes para el traslado de un padre? ¿Con quién se asesoran? Porque yo en mi trabajo me auxilio de los mejores expertos del mundo entero. Entiendo que de filosofía, teología y Biblia saben mucho, pero: ¿de la gestión de talento humano?”.

Mi respuesta lo dejó mudo, pues era muy creyente. “El arzobispo -atajé-, además de deliberarlo con su consejo episcopal, y escuchar a laicos calificados en la materia, cuenta con el mejor consultor que pudiera usted imaginar: el Espíritu Santo“.

La anécdota me vino a la mente por las recientes declaraciones de Donald Trump y James David Vance sobre el papa León XIV.

Donald Trump

Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: EFE

El presidente norteamericano, en uno más de sus delirantes arrebatos, y dándose el lujo de ironizar, se atrevió a escribir en su Truth Social: “¿Alguien puede hacer el favor de decirle al papa León que Irán ha matado al menos a 42,000 manifestantes inocentes, completamente desarmados, en los últimos dos meses, y que es absolutamente inaceptable que Irán tenga una Bomba Nuclear?”.

El vicepresidente Vance -católico converso desde el 2019-, por su parte, ante un auditorio conservador en la Universidad de Georgia, y aclarando que no estaba de acuerdo con algunas posturas papales, sobre todo en relación a la actual guerra con Irán, se atrevió a darle una recomendación a Prevost Martínez, como si fuera su maestro: “que sea cuidadoso al hablar de teología”.

Olvidan o desconocen ambos personajes que el Papa cuenta con un equipo diplomático, a cargo de la Secretaría de Estado, que lo mantiene informado como quizá ningún otro mandatario del mundo; que forman parte fundamental de su magisterio los llamados a la paz y a la desautorización de quienes ponen a Dios como promotores de la guerra; y de que tiene la llamada ‘gracia de estado’, concepto de la teología católica referido a la ayuda especial que León XIV recibe del Espíritu Santo, para cumplir bien las responsabilidades de su ministerio.

Santo Tomás de Aquino es quien desarrolló más esta figura, anotando que Dios no solo llama, sino también capacita para responder de manera adecuada al llamado. Ella ilumina a Prevost Martínez para discernir lo correcto, fortalecerse al cumplir labores difíciles, sostenerse en la fidelidad cotidiana y dar fecundidad espiritual a sus decisiones y acciones de gobierno.

Que alguien les diga, entonces, a Trump y a Vance, que el Papa es asesorado por el Espíritu Santo, y que sabe un mundo de teología y de geopolítica.

Pro-vocación

Pasado mañana, martes 21, se cumple el primer año de la partida al cielo del papa Francisco. Mucho se comentará en estos días sobre su espontaneidad, su sonrisa -después de que en Buenos Aires casi nunca reía-, su capacidad de improvisación, su valentía, su rechazo a los moralismos, su inclusión, su apuesta por el cabal cumplimiento del Concilio, etc. Yo me quedo con la paciencia que tuvo para no imponer cambios en la Iglesia, que consideraba necesarios, pero que no encontraron un respaldo generalizado.