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Portada-DChM Nº 123

Relatos de Resurrección

En las próximas páginas encontrará numerosas ejemplos de Resurrección. Ejemplos poderosos y solemnes: tumbas que se abren, cuerpos que se levantan de la tierra, ángeles que tocan las trompetas del juicio y el glorioso Cristo que llama a todos a la vida. Miguel Ángel nos lo dice en la Capilla Sixtina: todo hombre está destinado a resucitar.



Habrá un momento de encuentro definitivo con Dios. En el cristianismo, el misterio de la resurrección es el corazón mismo de la fe. No se trata simplemente de la supervivencia del alma, ni de un simple regreso a la vida que teníamos antes. La resurrección es algo más grande y radical: es el paso a una nueva vida.

Es la promesa de que nada de lo que somos, nada de lo que hemos amado, está destinado a perderse. Que la vida continúa incluso después de la muerte. Para comprender el significado de un concepto así se requiere fe. Una fe profunda, capaz de mirar más allá de las apariencias. Una certeza absoluta de la que una parte de nosotros queda excluida. Entre los muchos misterios de la fe, este es el más profundo y exclusivo.

Sin embargo, no siempre es así.

Capilla Sixtina (Juicio final)

De alguna manera, todos podemos intuir el significado de la resurrección. Todos podemos buscarla, y a veces encontrarla, en nuestra vida cotidiana. Todos conocemos momentos en los que nos sentimos impotentes, desesperanzados y privados de aquello que daba sentido a nuestra existencia.

Vacíos, muertos por dentro, como si algo hubiera terminado: un amor, un sueño, una confianza, una alegría… Momentos de muerte interior. Todos perdemos algo importante, nos perdemos a nosotros mismos. En esos momentos, nos asemejamos –incluso sin saberlo– a los cuerpos pintados por Miguel Ángel; cuerpos caídos e incapaces de levantarse de nuevo. Pero a todos nos ha sucedido algo, hemos experimentado un momento de renacimiento.

Una posibilidad para la vida

En este número de ‘Donne, Chiesa, Mondo’, algunas escritoras italianas comparten eso: una resurrección cotidiana. A veces, una experiencia vivida. Quizás una palabra, un pensamiento o un encuentro… Fue suficiente –nos dicen– para vencer la oscuridad en la que habían permanecido atrapadas, para volver a ver la luz, para superar un fracaso o para levantarse después de una caída.

A través de sus historias, descubrimos que la resurrección es una posibilidad para la vida. Para el presente y el futuro. Y podemos percibir el profundo significado de la gran promesa cristiana: la vida es más fuerte que la muerte.

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