León XIV en su primera Misa Crismal pide a la Iglesia “un amor desarmado” que se mueve por la “lógica del encuentro”

El Papa apuesta por una comunidad cristiana desapegada, valiente y dispuesta a dejarse interpelar: “¡Superemos el sentido de impotencia y de miedo!”, clamó

León XIV en su primera Misa Crismal pide a la Iglesia “un amor desarmado” que se mueve por la

Esta mañana, a las puertas del Triduo Pascual, el papa León XIV ha presidido en la Basílica Vaticana, por primera vez como romano pontífice, la Santa Misa Crismal –la primera de las dos eucaristías que celebra el Papa el Jueves Santo–, arropado por toda la diócesis de Roma. Durante la celebración, en la que cardenales, obispos y presbíteros renovaron las promesas de su ordenación y se bendijeron los santos óleos, Papa reflexionó en la esencia de la misión cristiana, advirtiendo contra las lógicas de poder y llamando a una Iglesia desapegada, valiente y dispuesta al encuentro.



La misión de los bautizados

El pontífice señaló que “en el primer año en que presido la Misa Crismal como obispo de Roma, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión a la que Dios nos consagra como su pueblo”, expresó el Papa. Explicó que esta tarea no es exclusiva de la jerarquía, sino que se ejerce “con todos los bautizados”, unidos por el Espíritu Santo. Para León XIV, esta misión eclesial requiere, como primer paso ineludible, una renuncia personal profunda. “Sabemos que ser enviados conlleva, en primer lugar, un desapego, es decir, el riesgo de dejar lo que es familiar y seguro, para adentrarse en lo nuevo”, afirmó.

El Papa insistió en la necesidad de salir de las zonas de confort, instando a los presentes a arriesgar “para que ningún lugar se convierta en un recinto, ninguna identidad en una guarida”. Abundando en este primer “secreto de la misión”, sentenció con contundencia: “No hay paz sin partidas, no hay conciencia sin desapego, no hay alegría sin riesgo”.

A esto añadió León XIV una segunda dimensión misionera a la que llamó “la ley del encuentro”. El Papa advirtió sobre los peligros históricos de la evangelización, reconociendo que a menudo “la misión ha sido tergiversada por lógicas de dominio, del todo extrañas a la vía de Jesucristo”. Frente a cualquier tentación de superioridad, propuso la vulnerabilidad como método pastoral. “El amor es verdadero solo si está desarmado, necesita pocos estorbos, ninguna ostentación, custodia delicadamente la debilidad y la desnudez”, reflexionó.

Misa Crismal Sacerdotes Roma

Servicio “de puntillas”

Sin descuidar el respeto cultural y el diálogo, el Papa aseguró que “los grandes misioneros son testigos de acercamientos de puntillas, que tienen por método el compartir la vida, el servicio desinteresado, la renuncia a cualquier estrategia de cálculo”. Para lograr esta auténtica conexión con las comunidades, especialmente en lugares altamente secularizados, León XIV dio una clave de humildad: “Para hospedar, en efecto, debemos aprender a hacernos hospedar”.

La tercera dimensión que el Papa abordó fue, según sus propias palabras, “la más radical tal vez, de la misión cristiana”: la dramática posibilidad de la incomprensión y el rechazo. Recordando el pasaje evangélico en el que Jesús es expulsado de Nazaret, pidió al clero no rehuir el sufrimiento. “La cruz es parte de la misión: el envío se hace más amargo y espantoso, pero también más gratuito y disruptivo”, exclamó el pontífice. Frente a los fracasos y las sensaciones de que “la misión ha sido inútil”, quiso ofrecer esperanza apoyándose en el testimonio de mártires contemporáneos como el santo obispo salvadoreño Óscar Romero, recordando a la asamblea que “los santos hacen la historia”.

El Papa concluyó su homilía con un mensaje de aliento frente a las tribulaciones del mundo actual. Apelando directamente al corazón de la Iglesia, lanzó un poderoso llamamiento a la esperanza y la resistencia espiritual: “En esta hora oscura de la historia ha placido a Dios enviarnos a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”. Finalmente, el papa León XIV hizo una invitación: “Renovemos nuestro ‘sí’ a esta misión que nos pide unidad y que trae la paz. Sí, ¡aquí estamos! ¡Superemos el sentido de impotencia y de miedo!”.

Misa Crismal Leon Xiv

Noticias relacionadas