La otra polémica de Israel en Eurovisión, las redes oficiales ridiculizan los tatuajes católicos de Croacia

La cadena pública emitió un breve comunicado pidiendo disculpas a la delegación croata

La otra polémica de Israel en Eurovisión, las redes oficiales ridiculizan los tatuajes católicos

No cesan las polémicas en torno a la presencia de Israel en Eurovisión 2026. A la final de este sábado, 16 de mayo, han llegado las croatas LELEK después de denunciar a la emisora pública israelí por burlarse de sus tatuajes tradicionales, un símbolo de resistencia de las mujeres católicas de los Balcanes.



El grupo acusó a la cadena pública KAN de “ridiculizar” su cultura y banalizar el sufrimiento histórico de las mujeres católicas balcánicas al comparar sus tatuajes protectores con un “exceso de henna”. Tras la polémica, la televisión israelí borró el mensaje y pidió disculpas. Mientras, Israel, con 343 puntos, ha quedado en segunda posición en el certamen, en el que ganó Bulgaria y Croacia ha quedado en el puesto 15 con 124 puntos.

En esta ocasión, la emisora pública israelí KAN se ha situado en el centro de las críticas tras un desafortunado comentario hacia las representantes de Croacia, el grupo LELEK. A través de sus redes sociales, las artistas croatas denunciaron una publicación de KAN en la que se compartía un fragmento de su actuación en la primera semifinal del 12 de mayo. El vídeo iba acompañado de un texto en hebreo que decía: “Cuando te pasas con los tatuajes de henna en Eilat”.

Un comentario que podría parecer una broma si el concurso solo fuera eso, un festival de canciones. Pero la sensibilidad está al máximo y ha sido un despropósito. Lejos de ser un simple adorno estético o un capricho estilístico, las marcas que las integrantes de LELEK llevan en la piel y en su vestuario encierran una de las historias de supervivencia femenina más crudas de Europa del Este.

El comentario de la emisora israelí demostró un profundo desconocimiento al banalizar el sicanje (o bocanje, que literalmente significa “pinchar”), un arte del tatuaje tradicional ligado a las mujeres católicas de los Balcanes, especialmente de Bosnia y Herzegovina y la región croata de Dalmacia.

Marcas imborrables contra el abuso

Para entender la indignación del grupo croata, hay que remontarse a la época de la invasión y ocupación del Imperio Otomano en los Balcanes (entre los siglos XV y XIX). Aunque los orígenes de estos tatuajes datan de épocas precristianas e ilirias —con símbolos que representaban el sol, la luna y la familia—, la práctica adquirió un significado de protección y resistencia bajo el dominio turco.

Durante aquellos siglos, las niñas y jóvenes católicas, generalmente de entre 10 y 15 años, eran tatuadas por las mujeres mayores de sus aldeas utilizando agujas y una mezcla natural a base de carbón, pólvora, miel y, en ocasiones, leche materna. Los motivos, predominantemente cruces entrelazadas con pequeños pinos o formas de pulseras, se plasmaban en zonas muy visibles: manos, dedos, antebrazos, pecho y frente.

El objetivo de esta dolorosa tradición era marcar a las jóvenes permanentemente como cristianas para “afearlas” a ojos de los invasores y protegerlas de ser secuestradas, violadas o forzadas a convertirse al Islam para acabar en los harenes de los terratenientes otomanos. Además, si la tragedia ocurría y las niñas eran finalmente raptadas, estos tatuajes servían como un recordatorio imborrable de su identidad, sus raíces y su fe, impidiendo que olvidaran quiénes eran.

“Una total falta de empatía por el dolor ajeno”

Teniendo en cuenta que el sicanje es un testimonio en la piel de los sacrificios y el trauma de generaciones de mujeres oprimidas, LELEK no tardó en mostrar su repulsa ante el tono burlesco del tuit israelí.

“Nos perturban los comentarios de la emisora KAN, en los que se ridiculiza nuestra cultura y los sacrificios de las mujeres católicas oprimidas”, declaró el grupo croata. “Resulta especialmente perturbador ridiculizar a mujeres que cantan sobre el dolor y el sufrimiento femenino, demostrando una total falta de empatía y respeto por el sufrimiento ajeno”, según recoge el portal especializado ESCplus.

Ante el revuelo internacional y la clara vulneración de los valores de respeto de Eurovisión, la cadena israelí eliminó rápidamente el mensaje y emitió un breve comunicado en la red social X: “KAN eliminó la publicación de inmediato. Nunca fue nuestra intención ofender a la delegación croata ni a su público. Pedimos disculpas por la publicación y también transmitiremos estas disculpas al jefe de la delegación croata”.

El grupo Lelek de Croacia en la final de Eurovisión 2026. Foto: EFE

Una actitud reincidente

El incidente con Croacia no es un caso aislado. A pesar de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) guarda silencio sobre este último choque, la emisora israelí y sus comentaristas llevan varias ediciones acumulando polémicas por ridiculizar a otras delegaciones.

En 2024, KAN protagonizó ataques similares hacia la representante irlandés Bambie Thug, el británico Olly Alexander y el dúo ucraniano Jerry Heil y alyona alyona. En 2025, la situación se repitió con comentarios despectivos hacia los representantes de Armenia, lo que también forzó una disculpa formal por parte del director ejecutivo de KAN.

Las normas de Eurovisión exigen explícitamente no utilizar un lenguaje que discrimine o ridiculice a ningún país o concursante. Sin embargo, año tras año, las delegaciones siguen exigiendo a la UER medidas más firmes para proteger la integridad cultural y personal de los artistas frente a este tipo de incidentes.

 

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