El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), el arzobispo de Oklahoma City, Paul S. Coakley, se unió al llamado del papa León XIV por la paz en Irán y pidió a los feligreses que en estos días de Semana Santa continúen orando para que se llegue a “un diálogo mutuamente respetuoso y efectivo que conduzca a un alto al fuego y a un fin negociado del conflicto”.
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Este 1 de abril, el Papa comentó ante periodistas que le habían “informado que el presidente Donald Trump ha afirmado recientemente que quiere poner fin a la guerra, esperemos que esté buscando una salida, esperemos que esté buscando una manera de reducir la violencia, los bombardeos, lo que supondría una contribución significativa para eliminar el odio que se está creando, que crece constantemente en Oriente Medio y en otros lugares”.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos señaló más tarde: “estamos en camino a completar todos los objetivos militares estadounidenses, pronto, muy pronto vamos a atacarlos extremadamente fuerte durante las próximas dos o tres semanas. Vamos a hacer que vuelvan a la era de piedra, donde merecen estar”.
“Diálogo efectivo para resolver este peligroso callejón sin salida”
En ese contexto, el arzobispo Coakley enfatizó en su mensaje el exhorto del Papa y aseguró: “Cuanto más dure el conflicto con Irán, incluido el riesgo de desplegar tropas terrestres en la región, mayor será el riesgo de una escalada dramática que arriesgue un conflicto regional cada vez mayor… me uno a los llamamientos urgentes de nuestro Santo Padre para que la administración y todas las partes involucradas tomen medidas decisivas hacia un alto al fuego inmediato, y para un diálogo efectivo para resolver este peligroso callejón sin salida”.
Asimismo, señaló que el papa León XIV “dejó claro: ‘Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la Paz, que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificar la guerra’”.
Añadió: “Animado por la gracia poderosa y transformadora de la Pascua, insto a los fieles a continuar orando ardientemente por un diálogo mutuo, respetuoso y efectivo, y que los cristianos seamos fieles a nuestra vocación como pacificadores, la ‘luz del mundo’ y la ‘sal de la tierra’”.