León XIV se encomienda en el Domingo de Ramos al “Rey de la paz”, mientras alrededor “se prepara la guerra”

El Papa preside la celebración con la que se inicia la Semana Santa con la bendición de las palmas en la Plaza de San Pedro

León XIV se encomienda en el Domingo de Ramos al “Rey de la paz”, mientras alrededor “se

El papa León XIV presidió esta mañana, a las 10:00 horas en la Plaza de San Pedro, la solemne celebración litúrgica del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor. Un rito que comienza con la bendición de las palmas en la zona del obelisco, a la que sigue la procesión hasta el atrio de la basílica. Tras la proclamación de la Pasión del Señor, el Papa, que inició la primera Semana Santa de su pontificado, hizo un llamamiento a la paz y al rechazo absoluto a los conflictos armados y a la violencia.



Rey de la paz

León XIV, en la homilía, invitó a los fieles a acompañar a Cristo en su sufrimiento, ya que “mientras Jesús recorre el camino de la cruz, nos ponemos detrás de Él y seguimos sus pasos”. Así, el Papa contrastó la actitud de Jesús con la hostilidad del mundo, pidiendo a los fieles que “miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra”. Subrayó además que Cristo “permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia” y que “se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos”.

El Papa explicó que el propósito de este Rey de la paz es “reconciliar al mundo en el abrazo del Padre y derribar todos los muros que nos separan de Dios y del prójimo”. Recordó a los presentes que Jesús “no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra”. Él, añadió, “se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos”. Por el contrario, mostró el rostro manso de un Dios que siempre rechaza la violencia y que, en lugar de salvarse a sí mismo, se dejó crucificar para poder abrazar todas las cruces erigidas a lo largo de la historia de la humanidad. El Papa insistió en que Jesús es “un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra”.

Leon Xiv Palma Domingo De Ramos

Dios es amor

Al contemplar a Cristo crucificado, León XIV afirmó que en realidad vemos a los crucificados de la humanidad y que en sus llagas “vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy”. En el último grito de Jesús dirigido al Padre, el pontífice aseguró que “escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos” y, de manera muy especial, el gemido de dolor de los oprimidos y de cada víctima de la guerra. Por ello, recordó con fuerza que Cristo sigue clamando desde su cruz: “¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”.

Para finalizar su homilía, el Papa confió este sentido clamor por la paz a María Santísima, la madre que llora a los pies de los crucificados de hoy, citando una oración del siervo de Dios, el obispo Tonino Bello. A través de estas palabras, pidió a la Virgen la certeza de que la muerte no tendrá poder sobre nosotros y rogó para que “las lágrimas de todas las víctimas de la violencia y el dolor pronto se secarán, como la escarcha bajo el sol de la primavera”.

Plaza San Pedro Ramos

Noticias relacionadas