Obispos de Colombia presentan una adaptación del Viacrucis para celebrar la Semana Santa desde la realidad del país

Desde el Episcopado han explicado que a lo largo de las estaciones irán profundizando cada estación con una lectura pastoral y social invitando al compromiso por la paz

Semana Santa Colombia

Se acerca una de las fechas de mayor fervor del pueblo colombiano: la Semana Santa, por eso la Conferencia de obispos ha presentado un subsidio litúrgico adaptado a la realidad para meditar el Viacrucis en el Viernes Santo para que parroquias, comunidades de fe contemplen la pasión de Cristo a partir de su día a día.



Por ello, bajo el lema “Cristo camina hoy con el pueblo colombiano”, este texto ofrece una lectura contextualizada de Colombia para meditar el camino de la cruz, conectando así situaciones actuales como la violencia, pobreza, desplazamiento, exclusión y búsqueda de la paz.

Los obispos aseguraron que “Cristo no es ajeno a la historia de Colombia, sino que camina con su pueblo, carga sus heridas y se hace presente en quienes más sufren”, por lo que buscan descubrir el rostro herido de Cristo en cada uno de los hermanos que más sufren.

Un viacrucis de contexto

Desde el Episcopado han explicado que a lo largo de las estaciones irán profundizando cada estación con una lectura pastoral y social que interpela directamente la realidad nacional.

Por ejemplo, en la primera estación, la condena injusta de Jesús hará alegoría a las formas de injusticia presentes en Colombia: líderes sociales silenciados, inocentes estigmatizados y comunidades olvidadas.

La cruz que Cristo carga simboliza para el país “violencia, pobreza, desigualdad, desplazamiento, miedo y exclusión social” que azotan especialmente a los más vulnerables. Por lo que cada lectura no sólo medita la Palabra, sino que invita a un compromiso concreto.

Cada estación incluye oraciones, reflexiones y compromisos, que animan a la conversión de las relaciones humanas, el cuidado de la dignidad y la construcción de paz.

Constructores de vida

Esta versión no es del todo fatalista, al contrario, fue pensada en clave de esperanza, que pese a las caídas de Jesús y su crucifixión, él pudo resucitar para decir que “la muerte no tiene la última palabra”.

De igual forma esas caídas que ha tenido el país como procesos de paz frustrados, promesas incumplidas y heridas que no terminan de cerrar, tienen una solución desde la “mirada creyente” de la resurrección.

“La resurrección no significa olvidar el dolor, sino creer que la injusticia no es destino”, han señalado desde el Episcopado, al tiempo que invitaron a seguir trabajando por la verdad, la reconciliación y la paz incluso en medio de la adversidad.

El subsidio concluye con una oración para poner en manos de Dios la historia herida del país y comprometerse a ser “constructores de vida, defensores de la dignidad humana y artesanos de verdad, justicia y reconciliación”.

Sectores pobres de Colombia

Iglesia hace presencia en sectores pbres. Foto: Portafolio

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