La Iglesia ha dado un paso más en su apuesta por la ecología integral. El Vaticano ha acogido este 20 de marzo la presentación de la nueva Plataforma de Desinversión en la Industria Minera, una iniciativa impulsada por la red Iglesias y Minería y respaldada por más de 40 instituciones, con un objetivo claro: revisar dónde están invertidos los recursos económicos de las instituciones eclesiales y retirar esos fondos de un sector que, demasiadas veces, ha dejado detrás contaminación, despojo y conflicto.
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“No se trata simplemente de una decisión técnica o financiera. Se trata de un acto de coherencia con nuestra fe, con la defensa de la dignidad humana y con el compromiso por el cuidado de nuestra Casa Común”, declaró el subsecretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, el cardenal Fabio Baggio.

Fabio Baggio, subsecretario de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral/J.B.
La pregunta de fondo
La presentación de esta plataforma arranca de una cuestión que Francisco dejó formulada en Laudato si’: ‘¿Qué tipo de mundo queremos dejar a las generaciones que vienen detrás de nosotros?’. Para Baggio, esa pregunta “no es abstracta”, sino que tiene rostros muy concretos: “pueblos indígenas que ven amenazados sus territorios, familias que pierden sus fuentes de agua, montañas abiertas como heridas y ríos convertidos en silenciosos testigos de la contaminación”.
Y ahí es donde la Iglesia quiere situarse, ya que “la creación, que la tradición cristiana reconoce como don de Dios, no es una realidad que pueda ser explotada sin límites ni responsabilidad”. “Esta iniciativa quiere ser un paso más en el camino hacia una conversión ecológica real, capaz de transformar nuestras decisiones personales, institucionales y económicas”, aseveró Baggio.