El Vaticano alerta en la ONU: la islamofobia “debilita la confianza y rompe la convivencia”

La Santa Sede advierte de que la discriminación religiosa erosiona el tejido social y pide reforzar la libertad de credo y el diálogo interreligioso

El Vaticano alerta en la ONU: la islamofobia “debilita la confianza y rompe la convivencia”

“La discriminación y la violencia contra los musulmanes no solo daña a las personas, sino que compromete el tejido espiritual, moral y social de nuestras sociedades”. Con esta advertencia, la Santa Sede ha alzado la voz en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, en el marco de la Jornada Internacional para la lucha contra la islamofobia.



En un contexto internacional marcado por la polarización y los conflictos, la delegación vaticana ha querido ir más allá de la denuncia puntual. Y es que, para la Santa Sede, la “persistencia de la islamofobia” no es un fenómeno aislado, sino el síntoma de un problema más profundo: la falta de reconocimiento real de la libertad religiosa.

“Intolerancia, discriminación y hostilidad” hacia musulmanes —pero también hacia judíos, cristianos y creyentes de otras tradiciones— son consecuencia directa de no proteger un derecho fundamental. “Cuando esta libertad es negada, la persona humana se ve privada de la capacidad de responder libremente a la llamada de la verdad”, ha subrayado la Santa Sede, retomando las palabras de León XIV.

07 Abrazo Tras La Firma Del Documento Sobre La Fraternidad Humana En Abu Dabi

Abrazo tras la firma del Documento sobre la fraternidad humana en Abu Dabi

Fomentar el diálogo

Las consecuencias no son abstractas. “Se produce una lenta desintegración de los vínculos éticos y espirituales que sostienen las comunidades; la confianza deja paso al miedo, la sospecha sustituye al diálogo y la opresión genera violencia”, ha añadido el Vaticano, que también ha advertido que internet, lejos de ser neutral, puede convertirse en un acelerador de la discriminación.

Por ello, la delegación vaticana ha propuesto reforzar la educación y la alfabetización digital, no solo en clave técnica, sino también ética. Además, ha animado a promover un “auténtico diálogo interreligioso” que permita transformar las diferencias en una riqueza compartida y evite que la religión sea utilizada como arma o instrumento de confrontación.

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