Lo que empezó como un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, supuestamente para tratar de derribar al régimen de los ayatolás, escaló en cuestión de horas y, desde el 28 de febrero, está sembrando de muerte toda la región de Oriente Medio, afectando a más de una docena de países. Entre ellos, Líbano es el más golpeado por el enfrentamiento entre el grupo terrorista Hezbolá y Tel Aviv, con más de 400 muertos libaneses y, según lamenta UNICEF, con casi 700.000 desplazados, incluidos 200.000 niños.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Entre las víctimas, desde las 14:00 horas de ayer, 9 de marzo, ya se puede contar con el primer sacerdote asesinado en este nuevo conflicto en Oriente Medio. Tal y como confirmó Vida Nueva a los pocos minutos de producirse el hecho, se trataba de Pierre el Rahi, párroco de la comunidad católico maronita de San Jorge, en Kleya, al sur de Líbano.
Se llama a no huir
En conversación con Vatican News, Toufic Bou Merhi, franciscano de la Custodia de Tierra Santa que es párroco de los latinos en el sur del Líbano, explicó que los hechos se produjeron en una ofensiva de Israel contra militantes de Hezbolá que habían llegado esos días a la población. Pese a que desde Tel Aviv se había instado a las comunidades locales del sur, cerca de su frontera y conformadas mayoritariamente por aldeas cristianas, a “evacuar” los pueblos y abandonar sus casas, la Iglesia animaba a sus fieles a permanecer.
Three days ago, Father Pierre Al-Rai, the parish priest in the village of Al-Qlayaa in southern Lebanon, welcomed the Lebanese government’s recent decision declaring that any military or security activity outside the authority of the state is illegal—referring to the government’s… pic.twitter.com/BhxIk1rcGd
— Ihab Hassan (@IhabHassane) March 9, 2026
Un afán al que el propio párroco de Kleya se entregaba con pasión. De hecho, estas horas se ha viralizado en las redes sociales un vídeo en el que El Rahi, ante los duros enfrentamientos entre los milicianos de Hozbolá y los soldados israelíes, llama con vehemencia a los suyos a no huir: “No llevamos nada más que bondad, amabilidad, amor y oración. Estoy dispuesto a morir en mi casa, porque este es nuestro hogar”.
Simbólicamente, ese fue su destino, como relató Bou Merhi: “Hubo un primer ataque que alcanzó una casa cerca de su parroquia, en las montañas, hiriendo a uno de los feligreses”. Entonces, “el padre Pierre corrió con decenas de jóvenes a ayudarle”. Desgraciadamente, fue ahí “cuando se produjo otro ataque, con un segundo bombardeo sobre la misma casa”. En un primer momento, “el párroco resultó herido. Fue trasladado a un hospital local, pero murió casi en la puerta”.
Vigilia de oración
Solo unos días antes, el pasado viernes, se le podía ver (como se aprecia en la foto tras estas líneas) en una vigilia de oración, junto a miembros de Cáritas, buscando arropar a la comunidad cristiana en estas horas difíciles, para invitarles a que tuvieran el ánimo suficiente para permanecer en sus hogares y no huir como desplazados a otras partes del país.
Ese mismo día, desde Kleya, Jaqueline Hokayem, asistente social de Cáritas en la aldea y en la vecina Marjayoun, relataba a Vida Nueva cómo “las bombas pasan, hacia uno y otro lado, por encima de nuestras cabezas”. También nos contaba cómo “una casa ha sido destruida por un avión. Conozco al dueño y está desolado. Me cuenta que milicianos de Hezbolá entraron bajo su techo… y ahora él se ha quedado sin hogar y esos soldados han muerto. ‘¿Cuál es mi culpa?’, se pregunta”. Además, “otro misil lanzado por Hezbulá hacia Israel ha impactado en la plaza del pueblo y hay varias casas dañadas. Gracias a Dios, no hay heridos”.
Por ello, Hokayem lamentaba que “los pueblos cristianos de la zona estamos rodeados y la gente no puede salir, salvo para cosas muy urgentes. El camino hacia Beirut u otras grandes ciudades no es seguro, hay mucho peligro”. Algo que experimentó “una familia amiga de Kleya. Habían salido de su hogar y, de repente, una mujer y su hijo se toparon con unos soldados israelíes. Les gritaron y les dijeron que volvieran dentro y no salieran. Por suerte, gracias a unos militares españoles, avisados por el propio padre Pierre, pudieron irse con ellos y se trasladaron a un sitio seguro”.
Pésame papal
En las últimas horas, los mensajes de pésame se han sumado. Entre ellos, el del papa León XIV, que anoche difundió un mensaje en el que mostraba su “profundo dolor” por la situación que se está viviendo en Oriente Medio, rezando por “todas las víctimas de los bombardeos de estos días”, que se están llevando por delante las vidas de “tantos inocentes, incluidos muchos niños, y por quienes les prestaban auxilio, como el padre Pierre el Rahi”.
Como recoge la agencia SIR, también ha mostrado su “profunda tristeza” el cardenal Matteo Zuppi, presidente del Episcopado italiano. Como destaca el arzobispo de Bolonia en una carta de pésame al patriarca maronita, el cardenal Béchara Boutros Raï, la Iglesia de su país llora “una muerte causada por la violencia cínica e insensata de un conflicto que derrama sangre y destrucción”.
Frente a ese horror, “su ejemplo, su martirio, es una semilla de amor y reconciliación en tiempos de odio y división, un signo de fraternidad donde prevalece la lógica del más fuerte”. Para fomentar este mensaje fraterno, este viernes 13 de marzo, con motivo de la Jornada de Oración y Ayuno promovida por la Conferencia Episcopal Italiana, “se recordará al padre El Rahi y se orará por él para que pronto se inicie un camino de paz estable y duradera”.
Ahora, mientras su comunidad cristiana de Keya y Marjayoun ha quedado huérfana, también se muestran afectados los soldados españoles desplegados en la zona y que integran la Brigada Aragón. A través de Cáritas, los militares recaudaban estos años ayuda para la población civil, siendo El Rahi su hombre de confianza en esa relación. Hasta el punto de que, gracias a su profunda amistad con el sacerdote Ángel Briz, capellán castrense que ha estado en la zona, el propio párroco libanés estuvo de viaje en nuestro país hace unos meses, visitando Zaragoza, donde se vio con el arzobispo castrense, Juan Antonio Aznárez, o la localidad madrileña de San Martín de la Vega.