“Solo los corazones pacíficos pueden construir un mundo de paz”. Así lo afirma el papa León XIV en la introducción inédita del libro ‘Peace be with you!’ -¡La paz sea contigo!’-, publicado hoy por Harpers Collins en Estados Unidos y resto de países anglófonos.
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Para el Pontífice, “la paz es uno de los grandes temas de nuestro tiempo y es tanto un don como un compromiso: un don de Dios construido por hombres y mujeres a lo largo de los siglos”.
“Vivimos en un mundo herido por demasiados conflictos y afectado por hostilidades crueles. Un nacionalismo extremo pisotea los derechos de los más débiles. Incluso antes de ser destrozada en el campo de batalla, la paz es derrotada en el corazón humano cuando cedemos al egoísmo y la codicia y cuando permitimos que prevalezcan los intereses particulares en lugar de mirar por el bien común”, sostiene.
Y agrega: “Muchos autores han dicho que cuando nos negamos a escuchar las historias de otras personas, comenzamos a privarlas de su dignidad. Despersonalizar a los demás es el primer paso hacia cualquier guerra. Conocer a los demás, en cambio, es un preludio de la paz. Pero para conocer, primero hay que saber amar”.
Una paz vertical y horizontal
Robert Francis Prevost reflexiona en su escrito, siguiendo las enseñanzas de san Agustín, sobre la doble dimensión de la paz: vertical (la paz como don de lo Alto) y horizontal (la paz como responsabilidad de cada persona).
“La paz es un don que Dios ha dado a los hombres y mujeres de todos los tiempos a través del nacimiento de Jesús en Belén. Los ángeles anunciaron la paz en la tierra porque Dios se hizo hombre. Él abrazó a la humanidad de manera tan profunda que destruyó con su cruz la hostilidad del pecado”, señala.
León XIV, en una audiencia general
Sin embargo, “la paz también es un compromiso y una responsabilidad para cada uno de nosotros. La paz significa enseñar a los niños a respetar a los demás y a no intimidar a los demás cuando juegan. La paz significa vencer nuestro orgullo personal y dejar espacio al otro, en nuestra familia, en el trabajo, en el deporte”.
En el mismo sentido, continúa: “La paz es cuando nuestro corazón y nuestra vida están habitados por el silencio, la meditación y la escucha de Dios; porque Dios nunca bendice la violencia, nunca aprueba el aprovecharse de los demás o el frenético abuso de la única Tierra que está desfigurando la Creación, una caricia del Creador”.
La fuerza de la oración
Invitando a los creyentes a emplear la fuerza… de la oración, el Papa recuerda que “nuestro corazón es el campo de batalla más importante. Es allí donde debemos aprender la victoria incruenta pero necesaria sobre los impulsos de muerte y las tendencias a la dominación”.
“Debemos practicar una cultura de reconciliación, creando laboratorios no violentos, lugares donde la desconfianza hacia los demás pueda convertirse en una oportunidad de encuentro. El corazón es la fuente de la paz; ahí debemos aprender a encontrarnos en lugar de enfrentarnos, a confiar en lugar de desconfiar, a escuchar y comprender en lugar de cerrarnos a los demás”, añade.
Por último, “la política y la comunidad internacional tienen la responsabilidad de facilitar la mediación en los conflictos, utilizando el arte del diálogo y la diplomacia”, subraya, al tiempo que pide a Dios que conceda “a nuestro mundo, a todas las personas, especialmente a las más olvidadas y que más sufren, la gracia bendita de una paz justa y duradera”.