Tras la renuncia de Georg Bätzing, obispo de Limburgo, a presentarse a un nuevo mandato como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (ha estado desde 2020), los prelados germanos han elegido, este 24 de febrero en Würzburg, en su asamblea plenaria de primavera, a quien los liderará en los próximos años. Se trata de Heiner Wilmer, quien tiene 64 años y pastorea la Diócesis de Hildesheim desde 2018.
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Religioso de la Orden de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, conocidos como dehonianos (por quien los fundó en 1878, León Dehon), el portal oficioso del Episcopado alemán, Katolisch, explica de él que “es considerado un mediador entre conservadores y reformistas”. Además, “prioriza la participación y el diálogo” y “no es de los que dan puñetazos en la mesa”, sino que, “cuando habla de liderazgo, enfatiza la importancia de escuchar”. “Ya pasaron los tiempos en que el obispo gobernaba”, sería una de las frases que marcan su sello.
Perfil más sereno
En ese sentido, puede recordar a lo que ha ocurrido con la Santa Sede, donde a Francisco, con un carisma muy marcado y cuyas hondas reformas y proféticos gestos han generado en el seno de la Iglesia tanto adhesiones entusiastas como un gran enconamiento en los sectores más conservadores, le ha sucedido León XIV. Este, con un perfil más sereno y generador de consensos, buscaría proseguir la agenda reformista de Bergoglio sin generar una excesiva desafección entre los más críticos.
Visto con perspectiva, este mandato de Bätzing ha sido histórico para la Iglesia alemana al coincidir con el tiempo de implantación del Camino Sinodal, que ahora estaría en su fase final y que ha aunado a obispos, sacerdotes y laicos en un compromiso común por tratar de ofrecer respuestas actualizadas al hombre de nuestro tiempo. Lo ha hecho no ignorando cuestiones que generan tensiones, como la moral sexual y el acercamiento pastoral a las parejas del mismo sexo o divorciadas previamente. También entrando de lleno en aspectos intraeclesiales, como el acceso de la mujer al diaconado o al sacerdocio.
A lo largo de estos años, tal apuesta pastoral ha generado fuertes apoyos y, a la vez, fuertes críticas, negándose incluso varios prelados a participar en el último encuentro. También con la Santa Sede ha habido fases de gran tensión, sobre todo cuando el Camino Sinodal ha buscado implantar una estructura supradiocesana que trataría de aplicar decisiones votadas en igualdad de condiciones por obispos, sacerdotes y laicos. Roma entiende que eso podría llevar al “cisma”, pues es incompatible con el magisterio episcopal, único legitimado para adoptar ciertas cuestiones; y eso, claro, sin ir más allá de la propia potestad papal, clave en una estructura jerarquizada como es la Iglesia.
En Friburgo, París y Roma
En este contexto hay que valorar la elección de Wilmer, cuyo estilo sería cercano al de Robert Francis Prevost. Formado en Friburgo, París y Roma, Katolisch señala que “este teólogo, doctor en Filosofía, trabajó durante un tiempo como profesor en el Bronx, Nueva York. Posteriormente, dirigió el instituto de la orden en Handrup (Emsland)”.
Al igual que el hoy papa León XIV, que tiene amplias dotes de gobierno por haber dirigido muchos años su congregación a nivel mundial (en su caso, los agustinos), en 2007, Wilmer se convirtió en superior provincial de la provincia alemana de la orden. En 2015 se trasladó a Roma, donde, como superior general, asumió el liderazgo mundial de los dehonianos y estableció estrechos vínculos con el Vaticano”.
“Desde una granja en la región alemana de Emsland hasta el Bronx de Nueva York y, finalmente, en la Iglesia universal, en Roma”, estamos ante un nuevo líder de los obispos alemanes cuya “trayectoria” aúna el apego “por sus raíces” como “su experiencia internacional”.
Contra los abusos
En sus ocho años como obispo de Hildesheim, se ha mostrado muy comprometido con la lucha contra cualquier posible caso de abusos sexuales perpetrados en el seno de la Iglesia, considerando esta “una tarea continua” en la que hay que emplearse “a fondo y sin reservas”. Así, ha encargado un estudio para conocer la realidad en este sentido desde 1945 al presente. “Debemos arrojar luz sobre esta oscuridad”, ha enfatizado en varias ocasiones.
Muy involucrado a nivel social (presidió la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales), ha clamado en varias ocasiones contra la precarización del mundo del trabajo y contra la hostilidad que las élites muestran por la justicia climática. En el ámbito ecuménico, está “muy comprometido” en gestos concretos, como en el trabajo conjunto con la Iglesia protestante para implementar un programa de educación religiosa cristiana en la Baja Sajonia.
Muy estimulado a nivel intelectual, en 2024 publicó ‘Latido del corazón’, donde desarrolla “un diálogo ficticio con Etty Hillesum”, judía que se acercó al cristianismo antes de ser asesinada en Auschwitz. Como León XIV, también es un apasionado del deporte, practicando en su caso el ciclismo.
“Poner a Dios en el centro”
Nada más ser elegido, Wilmer ha comparecido ante los medios y ha destacado que “su principal tarea” como nuevo presidente del Episcopado alemán, es “poner a Dios en el centro”. Siempre desde las claves de “la justicia y la misericordia”, hay que testimoniar la fe “con el Evangelio en la mano y pensando en las personas”.
Sobre los estatutos de la Conferencia Sinodal, el instrumento que debe concretar el Camino Sinodal, ha reiterado que “Francisco ya dijo que la sinodalidad es la forma fundamental de la Iglesia. León lo confirmó y, en este sentido, tengo confianza”.